Ocurre hasta en las mejores familias…

La frontera entre el marketing, la información, la manipulación y la investigación se desvanece sin que nos demos ni cuenta. Si no es así, ¿cómo se explica lo sucedido en el 12º Congreso Mundial de Salud Pública de hace unas semanas?.

Los asistentes al Congreso, profesionales de la Salud Pública, encontraron en sus bolsas de bienvenida productos promocionales de Pfizer, Nestlé y Colgate-Palmolive, empresas de prácticas comerciales en ocasiones bastante cuestionables y problemáticas para la salud pública. Sin embargo, esto no es más que una anécdota con lo que descubrirían más tarde:

  • La conferencia sobre “Higiene personal y salud”, patrocinada por Colgate-Palmolive, se centraba en la higiene oral y de manos, vinculando éstas al uso de pasta dentífrica y pastillas de jabón de la marca.
  • En la sesión sobre “Dieta, actividad física y salud: implementación nacional de una estrategia global” participaba, entre otros, el Vicepresidente de Nestlé, quien aprovecharía para publicitar varías líneas de productos de la compañía.
  • En el programa oficial del Congreso, estas sesiones no se diferenciaban en absoluto de las auténticas sesiones científicas, para asombro de los participantes.

¿Es tolerable tal contradicción entre los valores y principios de la Declaración Final del Congreso y el patrocinio de estas empresas? ¿Puede existir la independencia en la información en estas condiciones?. Tralarí. Un grupo de asistentes no dudó en quejarse a la Federación Mundial de Asociaciones de Salud Pública. Menos mal.

Más información | Public Health Nutrition:12 (9), 1581–1583. How to stop public health conferences becoming trade fairs. (Si alguien lo quiere en un email, que me de un silbidito…)


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