Dos propuestas para cambiar el futuro del acceso a medicamentos
No es un problema nuevo, pero sí es cambiante. Varía la situación de los países, los reglamentos internacionales, la interpretación de dichos reglamentos, la situación de la industria farmacéutica y, sobre todo, varía la situación de las patentes de medicamentos; donde antes no había patente, hoy ya existe, o dentro de un tiempo, al menos.
[1] Banerjee A, Hollis A, Pogge T. The Health Impact Fund: incentives for improving access to medicines. Lancet 2010; 375:166-69. Web | PDF
[2] Bermudez J, Hoen E. The UNITAID Patent Pool Initiative: Bringing Patents Together for the Common Good. The Open AIDS Journal 2010; 4:37-40. PubMed | PDF
Protestar y demonizar a las farmacéuticas no ha conseguido gran cosa (aunque sí ha permitido que muchos dirijamos nuestros ojos al problema), y simplificarlo con soluciones limitadas (donaciones, por ejemplo) tampoco. Va a hacer falta algo más grande, algo más audaz, algo que sea acordado y negociado por todas las partes implicadas, con un fuerte y necesario compromiso de fondo por la Salud Pública.
Las dos propuestas de las que hablamos son el Fondo de Impacto en Salud, y el Fondo de Patentes de Medicamentos. Ambas iniciativas distintas, pretenden dar respuesta a problemas comunes del actual sistema de patentes [1]: la exclusión de los más pobres, el olvido de las enfermedades que se concentran en países en vías de desarrollo, la escasez de incentivos para la investigación de medicamentos que no alivian síntomas directamente, los altos gastos asociados para defender y mantener la patente, las falsificaciones, un modelo de publicidad excesiva que busca influenciar al profesional sanitario al margen de la mejora terapéutica, y las dificultades para asegurar que las medicinas llegan a donde deben llegar.
El Fondo de Impacto en Salud [1] ofrecería incentivos y recompensas para el desarrollo de nuevos medicamentos sin centrarse en una enfermedad en concreto. Cualquier innovador farmacéutico podría decidir (en base a su propio criterio) registrar un medicamento en el Fondo, con el compromiso de vender el medicamento allí donde se necesite al menor precio posible (al coste), a cambio de recibir del Fondo una remuneración proporcional al impacto en la Salud Global (según la evidencia de una serie de indicadores). El Fondo destinaría un mínimo anual de 6.000 millones de dólares, a dividir entre todos los medicamentos registrados.
El Fondo Mundial de Patentes [2] difiere en varios aspectos. El propietario de la patente podría decidir, voluntariamente, ceder su producto o innovación al Fondo. Si un fabricante quisiera hacer uso de esa propiedad intelectual (por ejemplo para producir y vender ese fármaco, o una combinación de fármacos existentes en el Fondo), tras certificar una serie de criterios de calidad, pagaría los royalties correspondientes directamente al Fondo, que funcionaría como una especie de tienda global para países de renta media y baja, con mínimos costes legales, burocráticos y de transacción. Este modelo facilitaría enormemente la combinación de medicamentos patentados por distintos actores, y el descenso del precio en medicamentos nuevos, sin tener que esperar al fin de la patente. Más de un fabricante podría adquirir las patentes, aumentando así la competitividad.
A finales de mayo de 2011 el G8 animaba a los principales actores de la industria farmacéutica a participar en el Fondo de Patentes. A principios de junio se volvía a hablar del tema en la Reunión de Alto Nivel sobre VIH de Naciones Unidas.
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Actualmente estás leyendo “Dos propuestas para cambiar el futuro del acceso a medicamentos,” una entrada de Bruno Abarca.
- Publicado el
- 09 de June de 2011 a las 19:37
- Categoría:
- Farmacéuticas, Salud Pública


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