¿Podríamos vivir sin los representantes farmacéuticos?
NOTA: Este artículo fue originalmente escrito para “Salud, dinero y amor”, un blog colectivo.
Con tan sólo leer semejante titular, algunos se rasgarían las vestiduras. Sin embargo, algunos hospitales están empezando a limitar la presencia de los visitadores médicos. ¿Sería viable imitar esta práctica en España? Y lo que es más importante… ¿Sería bueno?.
Un visitador médico es un profesional dedicado a promocionar ciertos productos farmacéuticos de marca a médicos, en un centro sanitario. Su marco de acción está regulado, en parte, por la Ley Española del Medicamento, con el fin de mejorar la atención sanitaria de los pacientes. El código de Buenas Prácticas de Farmaindustria también trata de aportar su granito de arena al tema. Dejando a un lado las contradicciones que existen entre ambas partes, lo que queda claro es que la cuestión no queda resuelta con estas medidas…
Los visitadores ocupan continuamente una fracción del tiempo que el profesional tiene asignado para la atención de sus pacientes, sus recomendaciones van guiadas por intereses comerciales obvios y en ocasiones se apoyan en evidencias científicas bastante cuestionables, su influencia sobre las prescripciones es un hecho, y sus regalos o atenciones se mueven siempre en el limbo de lo que está permitido y lo que no. ¿Es tolerable una invitación a comer? ¿y montones de pequeños obsequios sin relación con la práctica médica?.
La pregunta es, entonces, ¿qué nos perdemos si no hay visitadores?. El argumento que más veces he escuchado se basa en que los visitadores ayudan a que el médico tenga información actualizada sobre lo que es mejor para el paciente, tanto por la información puntual que le ofrecen, como por las facilidades que le dan para asistir a eventos y congresos. Tengo mis dudas al respecto. Por un lado me parece absurdo que haya equipos editoriales de prestigiosas revistas esforzándose por descartar información sesgada, para que luego el profesional reciba en persona al representante de un laboratorio, con su arsenal de sesgos. Por otro lado, ni la asistencia a todos esos congresos es tan vital, ni la información que en ellos se da es siempre independiente, ni la ayuda económica al viaje por parte de la farmacéutica va exenta de intencionalidad comercial.
Yo, pese a que puedo equivocarme, lo tengo claro: opino que limitar la presencia de visitadores en los centros médicos sería bueno. Cuando un fármaco tiene demasiados efectos adversos, deja de usarse. Tal vez haya que plantearse lo mismo con algunas prácticas comerciales de este sector.
Acerca de esta entrada
Actualmente estás leyendo “¿Podríamos vivir sin los representantes farmacéuticos?,” una entrada de Bruno Abarca.
- Publicado:
- 02.24.10 14:58
- Categoría:
- Farmacéuticas, Salud Pública









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