Veintiséis años y un día
Y es ese día el que hace que todo sea especial. El que hace un año. Olor a tierra mojada, nubes que se mueven con rapidez, murmullos que sólo se oyen al detenerse a escucharlos, y silencios que, si te dejas, te abrazan. Acaricio la madera con mis manos y, si cierro los ojos, puedo ver pasar el último año, desde los miedos a las emociones y los miles de detalles, con la continua sensación en todo momento de que algo bueno va a pasar. Puedo decir que creo tener todo lo que cualquiera quisiera poder tener, creo estar sintiendo todo lo que cualquiera quisiera poder sentir, estar queriendo como a cualquiera le gustaría poder querer, y estar más ilusionado de lo que cualquiera podría estar.
¿Donde estabas?. Como si de nuevo lo inalcanzable se pudiera rozar con la punta de los dedos… Gracias, de nuevo.
Acerca de esta entrada
Actualmente estás leyendo “Veintiséis años y un día,” una entrada de Bruno Abarca.
- Publicado el
- 21 de May de 2008 a las 11:58
- Categoría:
- Reflexiones


No hay comentarios
Saltar al formulario de comentarios | rss de los comentarios [?] | trackback uri [?]