Salud materno-infantil, ¿la gran olvidada de la Salud Global?

En octubre de 2010, los países donantes se comprometían a donar 11.700 millones de dólares al Fondo Mundial de lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, para los próximos 3 años. La cifra, aunque insuficiente para aumentar los programas en la proporción deseada por el Fondo y los receptores de la ayuda, constituía un hito histórico en la lucha contra las tres pandemias.

El 13 de junio de 2011, los donantes se comprometían, igualmente, a donar 4.300 millones de dólares para el GAVI (Alianza Global para las Vacunas e Inmunizaciones), batiendo así su propio récord.

Desde el lanzamiento de ambas iniciativas público-privadas, muchos han dejado entrever dudas respecto al efecto negativo que el incremento de financiación para estas áreas puede tener en otras. ¿Qué ocurre si todo el interés se centra en estos dos fondos? ¿Qué pasa con aquellos problemas de salud que no cuentan con un fondo específico?

Hoy, Anthony Costello, Director del Instituto de Salud Global de la University College of London, manifestaba su preocupación por twitter:


GAVI ringfences spend on vaccines, the Global Fund for HIV, malaria and TB. Still no fund for mother and child health services. Why not?
@globalhlthtwit
Anthony Costello


Agencies have been talking about this for years but nothing has happened. Politicians only talk about AIDs drugs, bednets and vaccines.
@globalhlthtwit
Anthony Costello


Investment in women’s groups, midwives and community MCH workers could save many of the 8 million stillbirths and mother and newborn deaths.
@globalhlthtwit
Anthony Costello


And aid investment in maternal and newborn health remains awful. $1.3 billion from all sources, <10% of Goldman Sachs bankers bonus pool.
@globalhlthtwit
Anthony Costello

Un equipo de la London School of Hygiene and Tropical Medicine ya denunciaba en 2006 [1] que la Ayuda Oficial al Desarrollo dedicada a la salud materno-infantil y del recién nacido en países en vías de desarrollo era completamente insuficiente. Cinco años más tarde, parece que la tendencia no ha cambiado.

[box type="download"][1] Powell-Jackson T, Borghi J, Mueller DH, Patouillard E, Mills A. Countdown to 2015: tracking donor assistance to maternal, newborn, and child health. Lancet 2006; 368: 1077–8. Web | PDF[/box]

Escrito el 06/13/11 20:31 | 2 comentarios | Archivado en: Globalización, Salud Pública

La nueva estrategia de GSK y la vacuna del rotavirus

El pasado 6 de junio de 2011, Andrew Witty, Director Ejecutivo de GSK (GlaxoSmithKline), anunciaba en exclusiva en el Times nuevos y sustanciosos descuentos en su vacuna contra el Rotavirus, para países pobres. En el artículo (con un trasfondo de publi-reportaje difícil de pasar por alto) Witty afirma que no se trata de “un truco barato o un gesto filantrópico aislado”, sino que “están cambiando el modo en que trabajan”, y destaca su compromiso por “crear un modelo [comercial] mejor y más sofisticado, que combine el éxito comercial con contribuciones sostenibles a largo plazo”.

La propuesta de GSK consiste en una nueva estructura de precios para la vacuna contra las diarreas causadas por Rotavirus, acorde a la capacidad económica de cada país: precios altos en países occidentales y ricos, descuentos en países emergentes, y los precios más bajos posibles en los países más pobres, equivalentes al coste de producción y un margen de beneficio del 5%, que se invertiría en investigación en vacunas y medicamentos contra la malaria.

La industria farmacéutica está moviendo ficha, tras la presión internacional para cambiar y renovar el sistema actual de patentes, pero lo cierto es que el hecho de bajar el precio de una vacuna no refleja realmente un cambio en el modelo comercial. Las nuevas iniciativas de financiación de propiedad intelectual en salud apuestan por un modelo que facilite la explotación de una patente por más fabricantes, incentivando la competencia libre. Sin embargo, muchas compañías ya han manifestado su deseo de no cambiar su forma de hacer (GSK está aún en negociaciones, todo hay que decirlo).

Al margen de los descuentos, o de estas propuestas de Fondos Internacionales, también va cobrando peso otro mecanismo innovador de financiación: el Compromiso de Avance de Mercado. Este enfoque trata de reducir la incertidumbre en torno a la investigación de nuevas vacunas efectivas, garantizando desde el principio el precio de las vacunas en el mercado, mediante el compromiso de donantes organizados, permitiendo así que los países en desarrollo también puedan planificar adecuadamente y cuanto antes sus programas de salud e inmunización. En cualquier caso, también hay ya voces discordantes, que se preguntan si esta estrategia no terminará beneficiando más a los fabricantes de vacunas, que a los niños que se supone que las recibirán.

Escrito el 06/11/11 18:34 | no hay comentarios | Archivado en: Farmacéuticas, Salud Pública

Fuga de cerebros y profesionales sanitarios, un problema global

La migración de profesionales sanitarios de países en vías de desarrollo a países desarrollados constituye un problema de grandes cifras. Allá por 2002, la tercera parte de los médicos en Reino Unido eran extranjeros, 23000 profesionales sanitarios africanos cualificados emigraban anualmente, suponiendo una pérdida económica al continente de 184.000$ por profesional.

Tikki Pang (Director del Departamento de políticas de investigación y cooperación de la OMS), Mary Ann Lansang (Directora de Inclen Trust) y Andy Haines (Decano de la London School of Hygiene and Tropical Medicine) comentaron [1] los factores que impulsaban la emigración (remuneraciones bajas, malas condiciones laborales, clima político opresivo, persecución de intelectuales, discriminación, falta de financiación, instalaciones precarias, limitada carrera profesional, violencia, el deseo de mejor educación para los hijos, etc.) y plantearon la necesidad de que cada actor asumiera su rol y tomara cartas en el asunto.

[box type="download"][1] Pang T, Lansang MA, Haines A. Brain drain and health professionals. A global problem needs global solutions. BMJ 2002; 324:499-500. WebPDF[/box]

De este modo, los países desarrollados tenían mucho que hacer (reembolsar el coste formativo de los profesionales importados, establecer acuerdos bilaterales…), así como las agencias financiadoras (mejorar las condiciones de los profesionales, y ofrecer una formación relevante a los problemas del país de origen) o las organizaciones internacionales (preservación de la propiedad intelectual de una nación mediante un código ético internacional). Pero también destacaron el rol de los propios países en vías de desarrollo, tanto en positivo (mejorar salarios en el sector público, crear entornos estimulantes, ofrecer beneficios…) como en negativo (exigir una compensación económica  a aquellos que emigren, u obligarles a un cierto servicio público previo).

El tema es complejo y las perspectivas cambian de Norte a Sur. El debate surgido en los comentarios al artículo en el British Medical Journal, llegados de todas partes del mundo, es estimulante y crítico, con un componente adicional: los derechos de los profesionales, su libertad, y la responsabilidad de los países receptores.

¿A qué velocidad puede revertirse un siglo de dominación colonial para el beneficio de la nación oprimida?” (Mararike Munoda).

La libertad es un término relativo, condicionado por los recursos y las circunstancias, así como la felicidad.” … “Ayudar a tu pueblo siempre será recompensado, tarde o temprano” (Mohan R Sharma)

¿Acaso se debería penalizar a los individuos por tomar sus propias opciones en la vida, según sus necesidades personales y profesionales? ¿No infringe eso sus derechos humanos?” … “Creo que se pueden encontrar soluciones buenas para todos, sin intimidación ni abuso de los derechos humanos del personal sanitario.” (Fazleh A Mahomed)

Hasta ahora, nuestras universidades han formado profesionales sanitarios que quieren obtener éxito y respeto dirigiendo el más avanzado centro de trasplantes cardíacos en un país donde los niños siguen muriendo de hambre. Para conseguirlo, el graduado memorizará textos occidentales y estudiará horas interminables preparándose para exámenes occidentales.” (Guillermo A Herrera)

Escrito el 06/10/11 12:12 | no hay comentarios | Archivado en: Cooperación, Globalización, Salud Pública

Dos propuestas para cambiar el futuro del acceso a medicamentos

No es un problema nuevo, pero sí es cambiante. Varía la situación de los países, los reglamentos internacionales, la interpretación de dichos reglamentos, la situación de la industria farmacéutica y, sobre todo, varía la situación de las patentes de medicamentos; donde antes no había patente, hoy ya existe, o dentro de un tiempo, al menos.

[1] Banerjee A, Hollis A, Pogge T. The Health Impact Fund: incentives for improving access to medicines. Lancet 2010; 375:166-69. WebPDF

[2] Bermudez J, Hoen E. The UNITAID Patent Pool Initiative: Bringing Patents Together for the Common Good. The Open AIDS Journal 2010; 4:37-40. PubMedPDF

Protestar y demonizar a las farmacéuticas no ha conseguido gran cosa (aunque sí ha permitido que muchos dirijamos nuestros ojos al problema), y simplificarlo con soluciones limitadas (donaciones, por ejemplo) tampoco. Va a hacer falta algo más grande, algo más audaz, algo que sea acordado y negociado por todas las partes implicadas, con un fuerte y necesario compromiso de fondo por la Salud Pública.

Las dos propuestas de las que hablamos son el Fondo de Impacto en Salud, y el Fondo de Patentes de Medicamentos. Ambas iniciativas distintas, pretenden dar respuesta a problemas comunes del actual sistema de patentes [1]: la exclusión de los más pobres, el olvido de las enfermedades que se concentran en países en vías de desarrollo, la escasez de incentivos para la investigación de medicamentos que no alivian síntomas directamente, los altos gastos asociados para defender y mantener la patente, las falsificaciones, un modelo de publicidad excesiva que busca influenciar al profesional sanitario al margen de la mejora terapéutica, y las dificultades para asegurar que las medicinas llegan a donde deben llegar.

El Fondo de Impacto en Salud [1] ofrecería incentivos y recompensas para el desarrollo de nuevos medicamentos sin centrarse en una enfermedad en concreto. Cualquier innovador farmacéutico podría decidir (en base a su propio criterio) registrar un medicamento en el Fondo, con el compromiso de vender el medicamento allí donde se necesite al menor precio posible (al coste), a cambio de recibir del Fondo una remuneración proporcional al impacto en la Salud Global (según la evidencia de una serie de indicadores). El Fondo destinaría un mínimo anual de 6.000 millones de dólares, a dividir entre todos los medicamentos registrados.

El Fondo Mundial de Patentes [2] difiere en varios aspectos. El propietario de la patente podría decidir, voluntariamente, ceder su producto o innovación al Fondo. Si un fabricante quisiera hacer uso de esa propiedad intelectual (por ejemplo para producir y vender ese fármaco, o una combinación de fármacos existentes en el Fondo), tras certificar una serie de criterios de calidad, pagaría los royalties correspondientes directamente al Fondo, que funcionaría como una especie de tienda global para países de renta media y baja, con mínimos costes legales, burocráticos y de transacción. Este modelo facilitaría enormemente la combinación de medicamentos patentados por distintos actores, y el descenso del precio en medicamentos nuevos, sin tener que esperar al fin de la patente. Más de un fabricante podría adquirir las patentes, aumentando así la competitividad.

A finales de mayo de 2011 el G8 animaba a los principales actores de la industria farmacéutica a participar en el Fondo de Patentes. A principios de junio se volvía a hablar del tema en la Reunión de Alto Nivel sobre VIH de Naciones Unidas.

Escrito el 06/09/11 19:37 | 1 comentario | Archivado en: Farmacéuticas, Salud Pública

¿Por qué algunas personas rechazan las vacunas?

por_que_algunas_personas_rechazan_las_vacunas

La cuestión no es ninguna tontería. En los círculos sanitarios y científicos se trata a menudo el tema con desdén, con una perspectiva muy simplista (“hay que ser imbécil para negarse a vacunar a tus hijos, y un imbécil peligroso”) que difícilmente puede ayudarnos a abordar mejor el problema. Podemos seguir tratando al que no se vacuna como un caso perdido, pero tal vez sea mejor intentar comprender sus motivos, para saber discutirlos con el fondo y las formas adecuadas.

En 2007, un grupo de investigadores de la Clínica Mayo examinó 40 estudios originales que trataban de identificar las creencias de los padres acerca de la vacunación de sus hijos, con interesantes resultados. El artículo, “A taxonomy of reasoning flaws in the anti-vaccine movement (Una clasificación de los errores de razonamiento en el movimiento anti-vacunas)”, de Jacobson RM, Targonski PV y Poland GA, fue publicado en la revista Vaccine, y puede consultarse gratuitamente aquí.

El artículo clasifica estos errores de razonamiento en 6 categorías:

1. Deseamos, de forma natural, encontrar orden y predictabilidad en datos aleatorios.

No nos convence que algunas cosas puedan pasar por casualidad o coincidencia. Además, si vemos que hay dos factores que coinciden en el tiempo, tendemos naturalmente a pensar que uno es causa de otro. Mientras que a nadie se le ocurre afirmar que el uso de gafas de sol haga subir las temperaturas, sí hay quien erróneamente relaciona la ocurrencia del Síndrome de Muerte Súbita del Lactante con la administración de la vacuna DTP (Difteria, tétanos, tos ferina). La muerte súbita es la causa más frecuente de muerte en niños entre un mes y un año de edad, y especialmente entre el primer y el sexto mes de vida. La coincidencia en el tiempo, puramente casual, con las vacunas que se administran en los 6 primeros meses de vida, llevan a que algunos saquen conclusiones equivocadas. No. No hay ningún estudio que nos pueda hacer pensar que la vacunación de niños pequeños esté relacionada con la muerte súbita del lactante. Ninguno.

2. Encontramos dificultades para detectar y corregir sesgos en informaciones incompletas o no representativas.

Hay dos ideas equivocadas bastantes comunes: que las enfermedades contra las que vacunamos ya estaban desapareciendo antes de vacunar, y que las enfermedades contra las que hemos estado vacunando ya no suponen un riesgo del que haya que protegerse. No es cierto. Es más, podría decirse que estos malentendidos son fruto del éxito de las vacunas. El control de enfermedades infecciosas con las vacunas han llevado a una drástica disminución en su incidencia. Sin embargo, la casi desaparición de una enfermedad no significa que esté erradicada o que haya dejado de ser una amenaza. Seguimos teniendo suficiente cantidad de gente no vacunada como para que sigamos sufriendo epidemias de paperas, sarampión o polio. Y aquellas personas que deciden no ser vacunadas aumentan el riesgo para ellas mismas, y para aquellos (un mínimo porcentaje) en que las vacuna no ha tenido efecto protector.

3. Nos gusta interpretar datos ambiguos o inconsistentes de forma que se ajusten a nuestras teorías y expectativas.

En efecto, si nos dicen que “la mayoría de la gente que padeció tal enfermedad estaba vacunada”, nos quedamos con la percepción, errónea, de que la vacuna no funcionaba. Es más, habrá quien, también erróneamente, interprete que la vacuna causó la enfermedad. Para comprender la situación, debemos saber que ninguna vacuna es efectiva al 100%, sino que suelen alcanzar tasas de efectividad cercanas al 95%, como mucho.

Imaginemos un centro educativo con 4000 estudiantes bien vacunados de paperas, en general, con una o dos dosis. Supongamos que, de los 4000, 1900 recibieron una dosis (lo que tiene una tasa de fallo vacunal de un 10%: 190 personas), que otros 1900 recibieron dos dosis (lo que tiene una tasa de fallo vacunal de un 5%: otras 85 personas), y que otros 200 nunca se vacunaron. Eso nos deja una población de 475 estudiantes susceptibles, en la que la mayoría (190+85=275, un 58%) estaban vacunados. Si ocurriera un brote, lo normal es que hubiera más casos en vacunados que en no vacunados, a pesar de la efectividad de la vacuna, precisamente por haber vacunado a la gran mayoría de la población.

4. Nos hacemos quimeras y distorsionamos la realidad según nos interesa.

Si un medio de comunicación hace una interpretación errónea de los efectos adversos de una vacuna (hablando de un efecto adverso en ciertos lotes de vacuna), o si un estudio mal hecho ofrece conclusiones equivocadas (diciendo que tal vacuna produce autismo o algún otro efecto adverso), por mucho que el medio de comunicación o el autor del estudio se retracte y reconozca su error, muchos preferirán quedarse con el primer dato. A pesar de los comunicados y los argumentos que ofrezcan instituciones nacionales y organizaciones internacionales al respecto, muchos seguirán empeñados en creer en la falsa existencia de una conspiración de médicos, autoridades sanitarias y la industria farmacéutica. Es más, la creencia en esa conspiración hará que muchos desacrediten, automáticamente, los argumentos que no les convengan, por razonables que parezcan.

En este sentido, es destacable el daño que ha hecho el equivocado estudio de Wakefield, que relacionó el autismo con la administración de la vacuna triple vírica. Tanto los editores como los mismos autores han comunicado, repetidas veces, que el estudio estaba mal hecho y sus conclusiones eran erróneas. Montones de estudios han mostrado evidencia de que dicha relación entre efecto adverso y vacuna era inexistente. Sin embargo, muchos siguen y seguirán creyendo lo que quieren creer.

5. Caemos en las trampas de la información que nos llega por terceros y de los medios de comunicación.

Los errores en la comunicación e información sobre las vacunas pueden tener efectos realmente graves. Cuando hace algunos años algunos expertos recomendaron dejar de usar thiomersal (o timerosal) como preservante para vacunas, por el riesgo teórico que el mercurio podía tener en menores de 6 meses, muchas personas dejaron de vacunar a sus hijos de hepatitis B, por una percepción exagerada del riesgo. El riesgo para la salud era mucho mayor al no vacunar (por estar expuesto a la hepatitis B) que al administrar la vacuna (sólo responsable del 50% de exposición a mercurio en la infancia). La incidencia de hepatitis B aumentó en los niños no vacunados, aumentando también su riesgo de cirrosis y cáncer.

6. Existe una percepción exagerada de soporte social.

Los padres que eligen no vacunar a sus niños a menudo argumentan para ello que otros padres no vacunan a sus niños. Esto, que no constituye un argumento válido, conduce a un peligroso círculo vicioso con escaso fundamento.

Conocer estos determinantes es tan importante para la población general como para los sanitarios, para que el entendimiento y la confianza entre ambos grupos pueda mejorar. En lo que respecta a profesionales sanitarios, tenemos muchos deberes por hacer: formarnos bien, aprender a informar y comunicar, saber generar confianza, y ganar en credibilidad, para lo cual, además, necesitamos reducir y eliminar todo posible conflicto de interés con la industria farmacéutica.

Lo dicho: mucho por hacer.

Fotografía de cabecera (Creative Commons) | Fundación Gates

Escrito el 06/06/11 15:23 | 8 comentarios | Archivado en: Salud Pública

Diez maneras de mejorar un congreso sanitario

Diez maneras de mejorar un congreso sanitario

Porque no se trata solamente de que estemos cómodos y nos encontremos con los colegas de profesión (que también). Porque se trata de aprender en la atmósfera adecuada, de incentivar la investigación, facilitar el conocimiento, y realizar un análisis crítico de nuestro desempeño. Y porque creo que, en general, en los congresos médicos suele haber muchas cosas a mejorar. Por todo eso, algunas ideas para los comités organizadores:

1. Evita, en lo posible, la financiación de la industria farmacéutica.

Posiblemente sea el aspecto más complejo, y del que, por estar más habituados, más nos costará despegarnos. Pero es importante. Existe conflicto de intereses si al que pone dinero para que hablemos de un tema le interesa más que adoptemos una u otra postura. Y el problema con el conflicto de intereses no se soluciona con decir “a mí no me influye, aunque me paguen”. Lo primero, porque sí influye, quieras o no. Acostumbramos a devolver favores y, si no lo hacemos, alguien se encargará de recordarnos que lo tenemos pendiente. Lo segundo, porque aunque se pudiera garantizar la ausencia de influencia (que no se puede), nos resta credibilidad de cara al exterior. Una sociedad médica pierde toda su credibilidad al recomendar una vacuna si el fabricante de esa vacuna ha financiado su congreso y lo ha cubierto de logotipos. Puedes sustituir, en la frase anterior, la palabra vacuna con lo que tú prefieras: vigilancia de factor de riesgo, tratamiento, procedimiento diagnóstico o de cribado, terapia novedosa, etc. Poder emitir una recomendación y aseverar, a pie de página, que no tenemos con ello absolutamente ningún conflicto de intereses, es un lujo que debemos poder permitirnos.

2. Dale a la publicidad el espacio que merece, y no otro.

La publicidad, aunque sea de productos científicos, no es ciencia: es publicidad. Por esto mismo ambas cosas deben estar separadas. Cualquier sociedad científica sanitaria tiene contactos suficientes con expertos cualificados, con lo que no hay necesidad de solicitar la presencia de directivos de empresas farmacéuticas (o de nutrición, o de desinfectantes, etc) en comunicaciones, mesas redondas o conferencias. Una charla de Nestlé en un congreso de nutrición estará necesariamente sesgada, y estará limitando el tiempo para otras cosas más útiles. Si el problema está en que Nestlé paga, nos toca volver al punto 1. Así de sencillo.

Si puedes evitar los stands (y puedes evitarlos), mejor. Si has logrado evitar algunos, pero aún dependes financieramente de otros, aléjalos de los pósters científicos. Si colocas ambas cosas en el mismo espacio, muchos congresistas se verán tentados por la publicidad y los tradicionales regalitos (o pichigüilis), y comenzarán a peregrinar de stand en stand sin visitar los pósters. Por supuesto, sobra decir que si tienes que mover algo de sitio, los pósters son los que deben quedar en el lugar privilegiado, el lugar de tránsito entre salas, el lugar donde se sirve el café por la mañana, el lugar espacioso y bien iluminado donde la gente formará corrillos para charlar. Los stands, a otro sitio.

Ya que hablamos de pósters y de patrocinadores, negocia un acuerdo con alguna imprenta local que ofrezca un buen descuento en la impresión a gran formato, y que además pueda recibir los pósters en formato electrónico y entregarlos en la recepción del congreso, incluyendo un tubo (lo más barato posible) para el transporte de vuelta a la ciudad de origen, una vez finalizado el congreso. He aquí una forma de pequeña ayuda económica a los asistentes libre de conflictos de intereses.

3. Evita los gastos innecesarios.

Después de los dos consejos anteriores, éste resulta imprescindible. Aunque es cierto que sólo los hoteles de cierta categoría ofrecen la mejor comodidad y el espacio suficiente para un congreso de grandes dimensiones, nuestro congreso no es siempre de grandes dimensiones. Si vas a ofrecer sugerencias de alojamiento para los congresistas, ofrece variedad en tipos de alojamiento y precios, desde el hotel de 4 o 5 estrellas al sencillo alojamiento de 2 estrellas, o incluso a algunas habitaciones reservadas en el albergue juvenil, para los residentes y gente joven que quiera ir allí. Muchos mirarán estas sugerencias con desdén, sí, pero otros (generalmente, aquellos que se pagan el congreso de su propio bolsillo) pueden agradecerlas.

No necesitamos una bolsita (además, con publicidad) a la entrada del congreso, y el tradicional obsequio-recuerdo de la ciudad/región tampoco es primordial. No todo el mundo desea pagar 60€ por una cena de gala, y lo mismo podemos sustituir a la legión de azafatas por estudiantes de medicina voluntarios/as, que echen una mano a cambio del acceso gratuito a algunos talleres o conferencias que ofrezcan créditos de libre configuración.

4. Incentiva la financiación independiente (libre de industria farmacéutica) de los asistentes.

De nada sirve evitar la financiación con farmacéuticas del congreso, si con eso aumentas el coste de la asistencia, obligando a los congresistas a buscar financiación en las mismas farmacéuticas. Del mismo modo, de nada sirve abaratar mucho la asistencia a un congreso para que se la pague cada uno, si luego el congreso está cubierto de logos. Por eso hay que trabajar en ambos campos.

Procura ajustar el presupuesto todo lo posible, e informar de todo esto a los asistentes en la página web del congreso: explícales la importancia de una financiación libre de conflictos de intereses, y la coherencia del nuevo espíritu del congreso. Hazles cómplices de la reforma. Añade una sección obligatoria de declaración de intereses en el guión de las comunicaciones orales, de modo que se incentive la independencia financiera. Normaliza y desmitifica el tema, para que no quede uno como pardillo (el que se lo ha pagado) y otro de listillo (al que se lo han pagado).

Establece cuotas de inscripción realmente diferentes entre asistentes, proporcionales a sus posibles ingresos. Ningún MIR, con un suelo base mensual de 900-1000€ puede permitirse pagar más de 100-150€ de cuota de inscripción, si además tiene que cubrir el transporte y el alojamiento. Un jefe de servicio, sin embargo, tal vez pueda permitirse pagar más y compensar el coste de los que tienen menos medios. Ofrece, además, descuentos para los que presenten comunicaciones orales. Propón premios y becas (aunque sean pequeñas) para las mejores comunicaciones y los mejores pósters. Un premio en forma de ayuda económica para la realización de rotaciones externas o para asistencia a otros congresos, sería algo que algunos valoraríamos mucho.

5. Wifi gratis.

Si no lo digo, reviento. :)

6. Prepara una agenda relajada.

Si saturas la agenda con millones de cosas, más que pluralidad, lo que vas a conseguir es que todo el mundo se salte algunas partes (y todos suelen coincidir en las mismas) para irse por ahí a dar una vuelta. No programes demasiadas sesiones paralelas al mismo tiempo, y procura nivelar los contenidos, para que no quede una mañana demasiado densa y una tarde perfectamente prescindible (en pos del turismo). Planifica e incluye alguna actividad lúdica en medio del congreso. No es que crea que sea algo importante para los contenidos del congreso, pero pienso que si el comité del congreso no la organiza, cada uno se la organizará a su antojo, saltándose contenidos interesantes (o que al menos se suponen tales, por haberlos incluido en el cronograma). Mejor ir un paso por delante, ¿no?.

7. Pon restricciones a la calidad de los trabajos que se presenten. Incentiva los buenos.

No todo vale. Es mejor tener 50 pósters de calidad que 200 mediocres, entre los cuales los buenos pasen desapercibidos. O al menos, prepara una sección destacada con los mejores pósters. Lo mismo pasa con las comunicaciones: rechaza las de menor calidad o concede un momento destacado a las mejores. La calidad vale más que la cantidad. En lugar de considerar como indicador de importancia del congreso el número de comunicaciones, ¡invéntate un indicador nuevo!. Puedes establecer un baremo “oficial” de importancia y calidad en las comunicaciones, y ofrecer un cálculo en función de dicho indicador, que podamos comparar con el congreso del año anterior y del año siguiente. El comité científico, asignando puntos en función a ese baremo (lo más objetivo y claro posible), podrá sacarle mucho más jugo a las comunicaciones, e incentivar la investigación de calidad (en sustitución de la investigación de “voy a ver si preparo algo para mandar al congreso”).

8. Programa más mesas redondas, con turnos de palabra más cortos.

La primera conferencia es motivante. La segunda es soportable. La tercera es inaguantable, y para colmo nos hemos comido ya la mitad del tiempo que queda para la discusión pública. ¡Si es que nos encanta escucharnos! Es mucho mejor que las ponencias de las mesas redondas estén limitadas a unos 10 minutos, con un moderador que vaya indicando cuánto tiempo queda, y al que no le tiemble la voz al cortar a un ponente que ha cumplido su tiempo. Por supuesto, es fundamental, además, garantizar y respetar el rato de discusión posterior, que pueda alargarse si se necesita. Si los ponentes, además, son ponentes por saber mucho y saber comunicarlo, y no por ser amiguetes, mejor, claro.

9. Facilita el diálogo, el debate y el estudio antes y después del congreso, a distancia.

Ofrece acceso identificado (para asistentes y no asistentes al congreso, que lo mismo hay gente que no va pero tiene mucho que aportar) a una sección de la web donde, con toda la antelación posible, estén colgados los abstracts de las comunicaciones y las presentaciones de los ponentes, y documentación relevante, actualizada, seleccionada y bien presentada, sobre los temas que trate el congreso. ¡Invita a que la gente vaya con los deberes hechos y verás como sube el nivel del congreso y los debates abiertos! Sé novedoso. Crea, además, en la misma web, un foro donde los congresistas puedan discutir, en apartados y subapartados, con los ponentes y presentadores de comunicaciones, antes, durante y después del congreso. Ya que estamos, haz oficial un hashtag del congreso en twitter y un grupo en facebook. Que alguien del comité organizador informe, en los descansos entre sesión y sesión, sobre aquello que se esté discutiendo en el foro, o lea algunas líneas de los comentarios o tweets más interesantes.

10. Evalúa el congreso y pide sugerencias e ideas a los congresistas, antes y después.

A mí nadie me las ha pedido, pero aquí están las mías, en general. No cuesta mucho crear un formulario en la web para que los asistentes (o no asistentes) puedan enviar comentarios y propuestas al comité organizador, ¿no? La cuestión es que, entre muchos, lo mismo salen ideas que al comité organizador (generalmente formado por personas de un mismo lugar y estilo de trabajo) no se les habían ocurrido. Haz una evaluación posterior crítica que no se limite a decir “todo ha sido un éxito”, y facilítasela a los que lo vayan a organizar el próximo año.

Pues nada. Si a alguien le sirve de algo este compendio de ideas, genial. Si alguien, además, quiere aportar las suyas, ahí tiene los comentarios.

Escrito el 05/31/11 0:46 | 11 comentarios | Archivado en: Medicina, Salud Pública

Higiene de manos: taller para un centro sanitario

En el último mes he impartido un buen puñado de sesiones formativas sobre higiene de manos a estudiantes de medicina y enfermería de la Universidad de Granada, a profesionales sanitarios (enfermeras, auxiliares de enfermería y médicos) del SAS, y hasta a algunos del 061. Aprovechando que hoy es el Día Mundial de la Higiene de Manos, pongo por aquí la presentación que he usado, con toda la información adicional (incluyendo chascarrillos y bromicas para mantener la atención) que puedes necesitar para impartir un taller similar allí donde estés. :)

¿Recursos a utilizar? Un proyector para la presentación, tú mismo/a con ganas de contar cosas, y un botecillo de solución alcohólica para practicar. Si encima te puedes hacer con algo de marcador y una lámpara de luz UV para evaluar la higiene de manos, o con fotocopias de los cuestionarios de la OMS, mejor aún. ¿Duración? Si metes el turbo y vas al grano (la importancia de la higiene de manos en la prevención de infecciones, los cinco momentos para realizarla, y la técnica de fricción) puedes hacerlo en 30 minutos. Si prefieres ir más tranquilamente, facilitar la participación de la gente, y machacar un poco más las cosas importantes, hora y media, máximo. ¿Tamaño del grupo? Pues desde 10 a 60 personas, desde estudiantes de primero a personal con experiencia. A continuación indico de qué hablo con cada diapositiva:

  • 1º diapositiva. Es importante que el mensaje de la OMS vaya en positivo. ¿Por qué? Porque los culpables de las infecciones son los bichos, no nosotros. Sin embargo, sí somos responsables de poder hacer más para evitar las infecciones. Por eso estamos aquí. ¿Y no es una obviedad hablar de estas cosas a estas alturas? Sí, pero al sentido común tenemos que ponerle unos cono-cimientos de base.
  • 2º diapositiva. El dueño o dueña de esas manos (fotografiadas por mi padre, por cierto :) ) tiene una ventaja enorme respecto a nosotros, y es que las tiene visiblemente sucias, con lo que se las va a lavar de inmediato. Nosotros no lo vamos a tener tan fácil. Aunque tengamos las manos limpias, debemos saber que pueden estar contaminadas. En este momento aprovecho para repartir los cuestionarios de higiene de manos de la OMS y pedir que los hagan. Mientras, me acerco a 4 o 5 con la solución alcohólica, y les ofrezco echarles en las manos, sin decir nada más. Cuando recojo los cuestionarios, nos cuentan cómo se han limpiado las manos. Si tenemos lámpara UV y la solución está marcada, miramos las manos y vemos en qué podemos mejorarlo.
  • 3º y 4º diapositiva. Si hablamos de higiene de manos no es por capricho, sino porque se ha visto que es la medida más eficaz para luchar contra las infecciones relacionadas con la atención sanitaria. Antes de pasar a la 4º diapositiva, discutimos la importancia de estas infecciones en relación con la seguridad del paciente. Con la 4º diapositiva tratamos de analizar y entender esos porcentajes, y los factores que hacen que en una UCI haya más infecciones que en una consulta de endocrinología, opr ejemplo. (“¿Cuántos de aquí estáis sondados? Pues os aseguro que si pregunto lo mismo en la UCI la respuesta cambia…” :) )
  • 5º y 6º diapositiva. Éstas están muy claras. Discutimos sobre todo las cuestiones que aparecen en negrita. Trato de hablar del uso inapropiado de antibióticos y sobre todo de la importancia del contacto directo (y las manos) como principal mecanismo de transmisión. “¿Qué pensáis que nos dirían en una UCI si les decimos que tienen más infecciones que el mes pasado?” Hablamos de que siempre culpamos la limpieza, cuando la limpieza suele estar bien y lo que lleva los bichos a los pacientes es nuestro contacto directo (“Y es que un paciente en la UCI no se va a levantar a buscar pelusas por las esquinas…”). De paso les hablo de que lo de la desinfección del aire es algo caro que, por llamativo que parezca, no ha probado más efectividad que la higiene de manos. Y trato de que nos metamos en la cabeza que lo importante es la evidencia de efectividad, no lo bonico del cacharro. (“Si la higiene de manos la hiciéramos con un túnel con luz, sonido, humillo y una foto de recuerdo cual parque de atracciones, haríamos cola para lavarnos las manos…”). ¡Fiémonos más de la evidencia científica y menos de las eminencias y los efectos especiales!
  • 7º diapositiva. Muy sencilla: que por suerte, no tenemos que destrozarnos la piel para quitarnos los bichos que más nos preocupan. ¡Están en la superficie y nos los quitamos con la desinfección!
  • 8º y 9º diapositiva. Cuento la historietilla de Semmelweis. Al terminar de explicar el descenso en los casos de fiebre puerperal, les pregunto qué ocurre en el cuadrito con interrogantes. Tras plantear distintas hipótesis, les explico que le despidieron, y hablamos de lo poco que nos gusta que vengan de fuera a decirnos lo que tenemos que hacer, y más si lo hacen “en negativo”. ¡Por eso es tan importante que el mensaje de la OMS esté en positivo!
  • 10º diapositiva. Volvemos al presente para plantear algunos aspectos básicos y muy importantes: que la solución alcohólica es más efectiva que el agua y jabón; que si hay suciedad visible o materia orgánica hay que tirar del agua y el jabón; que no hay que usar las dos cosas, sólo una, en función de cada situación; que es más rápida (¡20-30 segundos!), reseca menos las manos que el agua y el jabón (y que es importante usar, una o dos veces al día, crema de manos), y es más accesible. A continuación, hablamos del uso correcto de guantes (sólo en ciertos procedimientos, y en ningún caso exime del uso de solución alcohólica), y de lo mucho que podemos mejorar (¡Las estimaciones más optimistas rondan el 30% de cumplimiento!). Ya que estamos, dejamos claro que los guantes no otorgan superpoderes ni nada por el estilo… ¡los guantes sólo hay que usarlos para ciertas cosas y hay que cambiarlos, hombre!. (“¿Si fueras bicho, donde te montarías tu pisito, en una mano sobre la que se va a echar solución alcohólica, o en una mano que se va a cubrir con un guante?”)
  • 11º diapositiva. Es el momento de hablar de los cinco momentos. Como no me gusta demasiado el dibujillo tradicional de la OMS, hago mi propio esquema (con los mismos cinco momentos, claro), diviendo a los cinco momentos en los del antes (que hacemos menos y sirven para proteger al paciente) y los del después (que hacemos más y nos protegen a nosotros y al resto de pacientes). Explico cada momento, pidiendo que se imaginen al paciente como el típico rey con pijamilla blanco, de cuento medieval, en lo alto de su torre, protegido por dos enormes murallas que, en el acto sanitario, y por su bien (aunque con efectos secundarios a veces adversos, claro) rompemos: la piel (cuando hacemos procedimientos invasivos y exploramos mucosas y piel no íntegra) y el espacio (porque él no va tocando al resto de pacientes, ¿verdad?). Insisto en la importancia de que se haga en el punto de atención al paciente, y en la importancia de no plantearnos esto como algo imposible. Es imposible escalar el Everest el primer día que haces una excursión por el campo. Por eso empezamos dando paseos en llano, y por eso sólo tenemos que empezar a plantearnos que mejorar ese 30% de cumplimiento, símplemente mejorarlo, debería ser muy fácil. Explico los 5 pilares de la estrategia multimodal, en un segundo.
  • 12º diapositiva. Repasamos la técnica de higiene de manos, para llegar a cualquier rinconcillo, por recóndito que parezca. :)
  • 13º diapositiva. Les agradezco haberme aguantado, y les indico que hay algo mucho más útil que estas charlas o los típicos carteles: el ejemplo que un compañero puede ser para los demás en estas cosas. ¡Las buenas prácticas se contagian! Si veo que vamos bien de tiempo, o que según el público puede merecer la pena, podemos practicar eso de los cinco momentos con este juego del NHS, o hacer un repaso de conocimientos básicos con este otro juego de la Consejería de Murcia. (Si vas a dar el taller en un sitio sin internet, puedes descargar el juego del NHS, aunque el de Murcia no va a funcionar bien)
  • Para terminar, que todo el mundo se lave las manos con la solución alcohólica, repasando la técnica correcta. Y si tienes lámpara UV, ¡a ver esas manos! :)

Eso es todo. Suele ser entretenido, si sueltas chascarrillos y tratas de que la gente participe os podéis echar unas risas, y encima es útil. Espero que os sirva.

¡Feliz Día Mundial de la higiene de manos!

Escrito el 05/05/11 17:14 | 4 comentarios | Archivado en: Salud Pública

Encantado de conocerte. Mi nombre es Bruno. Soy médico y cooperante. Trabajo en salud pública e internacional con medicusmundi Catalunya, en Angola. También soy aficionado a la fotografía. Puedes ver mi fotoblog y contactar conmigo.

SUSCRÍBETE [?] a lo que quieras: