Retos de alguien que coordina cosas
A veces he coordinado cosas, proyectos, equipos de trabajo, actividades, ideas. Como otras tantas personas. Y uno, poco a poco, va descubriendo esos retos a los que le toca enfrentarse sin que nadie le haya enseñado como hacerlo…
1. A veces te quemas, pero como eres el coordinador, no hay nadie por encima al que le puedas pasar el marrón temporalmente hasta que te recuperes.
2. La gente no se va a motivar por el proyecto tanto como tú si tú no te preocupas porque así sea. Tu misión no es hacer las cosas, sino asegurarte de que se hagan, con el trabajo de tu equipo. Y acompañarles, apoyarles, motivarles, y convertirles en los auténticos protagonistas del proyecto es tu principal trabajo (y el más difícil).
3. Si las cosas salen mal, asumes esa responsabilidad en su mayor parte. Si las cosas salen bien, repartes el mérito entre todos. Como conclusión tu retroalimentación suele ser menos positiva que la que reciben tus compañeros. Lograr un equilibrio implica que las responsabilidades están cada vez mejor repartidas, y cuando se consigue es absolutamente maravilloso.
4. No siempre sabes como coordinar, aunque cualquiera crea que eso se hace con los ojos cerrados.
5. Cuando metes la pata, suele ser una gran metedura de pata. Y no mires a los lados, que tú eres su máximo responsable.
6. Cuando las cosas salen mal porque otros no están haciendo su trabajo, a menudo optas por la solución fácil, consistente en hacer las cosas tú. Cuando te das cuenta de tu error a menudo ya estás bastante agotado, y nada se ha resuelto de raíz. Toca dar marcha atrás y redescubrir la paciencia, la importancia del trabajo en equipo, y desarrollar la capacidad de adaptarse a las circunstancias con flexibilidad, y sin agobiarte tanto por cosas de “trabajo”.
7. Sueles ser (o volverte) muy perfeccionista, y te cuesta trabajo compartir responsabilidades con gente que no sea tan perfeccionista como tú.
8. Cuando criticas cosas del trabajo de otros, si no tienes (mucho) cuidado sonará pedante y prepotente, y se molestarán. Cuando otros critican cosas de tu trabajo seguramente no tendrán con sus comentarios ni la mitad del cuidado que tienes tú con los tuyos, pero aún así aceptarás las críticas, te las comerás con patatas, y las agradecerás. Si nadie del equipo es crítico con el trabajo de los demás, malo, y pronto se destapará la caja de Pandora…
9. Sueles ser tan inquieto que estás implicado en varias cosas a la vez y, en los momentos de estrés, no puedes con todo. Poco a poco. Prioriza lo priorizable, y delega lo delegable. Y para la próxima vez sé más previsor.
10. Hasta que no tienes bastante experiencia no consigues relativizar las cosas y no consigues “desconectar” de tu trabajo de coordinador ni quitarte de la cabeza esas cosas que ya deberían estar hechas pero no lo están.
11. Descubres a menudo mil errores en tu forma de hacer las cosas, de comportarte, de reaccionar. Y puedes corregir algunos, pero al mismo tiempo descubres que hay rasgos de tu personalidad, o vicios adquiridos hace mucho tiempo, que no hay quien cambie.
12. Te da cosa comentar todas estas cosas, por si no se entienden o se malinterpretan, o por si alguien te toma por prepotente y listillo.
Pero cuando el equipo se va formando, las responsabilidades se van compartiendo, y puedes confiar en otros para delegar en ellos, y ellos en ti, te enganchas, completamente.
No sé… a mi me pasa, me ha pasado, o creo que me pasará. ¿Y a ti?
Acerca de esta entrada
Actualmente estás leyendo “Retos de alguien que coordina cosas,” una entrada de Bruno Abarca.
- Publicado el
- 18 de April de 2008 a las 01:44
- Categoría:
- ONG, Reflexiones

3 comentarios
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