Participación no participativa

Está de moda decir que un proyecto de cooperación internacional que trabaja con una comunidad es participativo. De hecho, ya casi nadie que vaya a publicar un artículo sobre los resultados de un proyecto en el que haya trabajado se atreve a no incluir la palabrita: “parcicipación”. Y algunos, incluso más atrevidos, apuntan más alto… “empoderamiento”.

Pero es precisamente eso lo que está haciendo perder la esencia a la participación, algo importantísimo. Todo el mundo lo dice, pero nadie lo hace.

La participación en este contexto significa que el rol de los cooperantes externos (investigadores, una ONG, formadores, etc…) sea de facilitador, más que de ejecutor del proyecto. Por qué? Porque las personas que llevan toda su vida viviendo en esa comunidad saben acerca de sus problemas, y sus posibles soluciones. Porque esas personas tienen el derecho y el deber de intervenir y participar para mejorar su propia situación, y tomar las riendas. Porque lo saben hacer. Y lo último, porque es justo que no dependan del exterior, sino que refuercen sus capacidades y esto sirva para hacer los esfuerzos sostenibles.

Pero muy a menudo, en muchos proyectos autodenominados “participativos” , el papel que se le adjudica a la comunidad es el de un mero instrumento para facilitar información a los cooperantes externos, que la usan para hacer lo que ellos mismos quieren, a su manera, tanto a la hora de hacer una investigación de campo, como implementar un programa y evaluar resultados.

¿Un secreto a voces?


Acerca de esta entrada


  1. Olga 03.26.06 / 8pm

    Fabuloso.

  2. mallow 03.27.06 / 4pm

    probablemente lo sea… a voces, a gritos, a silencios.

    silencios de todos esos que lo saben y no lo denuncian, porque es más cómodo.
    silencios de quienes lo hacen, lo dicen, sabiendo que no es así y callan, porque conviene…
    silencios de quien de verdad podria hacerlo distinto con sólo mover unos hilitos, de esos escondidos que también son secretos a voces. y también callan o miran para otro lado, porque conviene…

    y me siento tan pequeñita al lado de ese hovillo de lana que es cada vez más más más grande. perdida muchas veces sin saber qué puedo hacer, perdida otras tantas preguntándome si con no callar consigo algo…

    a gritos, a voces, a silencios : complicado.

  3. La andadura de la cooperación al desarrollo 03.28.06 / 5pm

    La cooperación y con ella la solidaridad es un mercado muy atractivo que, al menos en España, cada vez mueve más dinero y que al mismo tiempo exige muy poca transparencia a sus actores, ya que todo vale en pro de “los pobres”. Naturalmente, estos fondos públicos, es decir políticos, no salen para fomentar la participación de los marginados en partes lejanas del mundo, sino que son dedicados a fines de autocomplacencia y, como no, la política exterior. Hay que añadir que también suponen muchos puestos de trabajo, tanto en España como en los países del Sur (los famosos expatriados). En definitiva, vistos los escándolos silenciados, es dinero fácil con casi cero riesgo, por muy chapucera (o corrupta) que sea tu organización.
    De ahí saltar a la participación real, es muy difícil, ya que escuchando las voces de los pobres de verdad, a uno directamente se le quema este ovillo de lana que menciona mallow. La participación es incómoda e incluso peligrosa, y muy poca gente que trabaja en proyectos de cooperación está dispuesto a correr riesgos políticos, emocionales o laborales.
    Pero está claro que vende el término “participación”, también lo hacen palabras como “sostenibilidad”, “impacto”, “comercio justo”, “ONG”, “solidaridad” y tantos otras que ya han sido alteradas y vaciadas de sentido.
    La andadura de la cooperación al desarrollo

    PD: Bruno, felicidades de nuevo por tu blog, qué alegría saberte tan activo

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