¿Crees en la cooperación para el desarrollo?

Una pregunta curiosa. Habrá gente que no necesite pensarse la respuesta, ya sea para decir un rotundo “sí” o un “no”. Sin embargo, el tema no deja de ser complejo.

No dejo de ser un estudiante de medicina, y no pretendo sentar cátedra sobre nada, pero sí dar mi opinión. He tenido la suerte de participar con cierta responsabilidad en algún proyecto, y el lujo de poder dedicar un año de mi vida a estudiar Salud Internacional, incluyendo temas vinculados a la cooperación. Como mínimo, todo esto me ha servido para construirme una opinión que creo coherente.

La cooperación se puede entender de muchas formas. Al escuchar esta palabra, muchos piensan en ONGs, otros piensan en proyectos, otros en agencias gubernamentales, otros en Naciones Unidas y sus grandes organismos, y otros, incluso en la población “receptora”. Es curioso que de los últimos que nos acordemos sean de los que en teoría (y resalto: en teoría) son los protagonistas de todo.

Sin embargo, no nos confundamos. A pesar de lo que se pueda decir, la mayoría de las veces a la población le llega el proyecto ya organizado por otros, y se convierten en meros espectadores, entre los que de vez en cuando, el maestro de ceremonias saca algún voluntario al estrado. Para ser realistas hay que admitir con mayor o menor resignación que palabras como “cooperación”, “solidaridad”, “participación” o “empoderamiento” se han usado hasta la saciedad para hacer referencia a lo que a quien fuera le apeteciese en ese momento dado.

Posiblemente, lo de cooperar es necesario e inevitable al mismo tiempo. Lo importante no es si se hace o no se hace. Lo importante es cómo se hace, quién lo hace, y para qué se hace.

Yo personalmente no puedo decir que crea en la cooperación para el desarrollo. Pero sí creo en ciertos proyectos, en ciertas actitudes, en ciertos principios, y en que el haber cometido tantos errores hasta ahora tiene que servirnos para hacer las cosas cada vez mejor.

Por así decirlo, creo en un cambio de mentalidad, en un cambio social, creo en la importancia de unos principios construidos por todos sobre cimientos de justicia, y creo en que eso debe servir para buscar unas metas que no vengan marcadas por mi, sino por su dueño legítimo (A quien visto lo visto, me niego a llamar “receptor”).

Cuando la cooperación deja de significar justicia, deja de significar. Y la palabra “justicia” es más complicada de entender, me temo. ¿O no?


Acerca de esta entrada


  1. we float 11.07.06 / 4pm

    Trabajo en el sector de la cooperación, y para mí ésta únicamente tiene sentido cuando es de tú a tú y se basa en el trabajo cooperativo con la gente del Sur. Cuando es algo más que una simple transferencia de conocimientos o fondos-recursos del Norte “rico”· al Rur “empobrecido”. Y sí, tienes troda la razón. La cooperación alcanza sentido pleno con palabras como justicia, transformación, cambio social. Lo otro son paparruchas y lavarse las (malas) conciencias del Norte.

  2. [LA OTRA AGENDA] 11.07.06 / 10pm

    Yo sí creo en la cooperación. En una cooperación “bien entendida”, lo que significa plena transformación por parte de los propios protagonistas.
    No deja de ser una cuestión de poder: empoderar al llamado “Sur” para que ejerza sus derechos y participe de su propio cambio social.
    Una cooperación basada en principios de justicia y derechos humanos y no en visiones asistencialistas y caritativas. La historia de siempre.

    Creo en ello, existe, lo he visto. Pero comparto que es poco frecuente.

Deja un comentario

XHTML: Puedes usar las siguientes etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>




Safari hates me