Las vacunas que te han puesto (I)

Ya sabes lo que son las vacunas: productos bacterianos o virales que se inoculan en tu propio cuerpo para generar una reacción inmunitaria que lleve las de ganar, y que evite que, en adelante, puedas contraer esa enfermedad. Lo que lo mismo no sabes es cuáles tienes (probablemente) ya puestas, y sus particularidades. ¡A ello vamos!

La primera curiosidad sobre el tema es que ni tú ni yo tenemos las mismas vacunas puestas. ¿De qué depende? Pues básicamente, de:

  • De donde hayas nacido. Aunque ha habido esfuerzos para unificar la situación, lo cierto es que cada país tiene su propio calendario de vacunación, y ni siquiera dentro de cada país hay homogeneidad. En España tenemos nada más y nada menos que 19 calendarios de vacunación distintos (uno por comunidad autónoma, Ceuta y Melilla), más una propuesta del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, más otro del Comité Asesor de la Sociedad Española de Pediatría. Al fin y al cabo, los Servicios de Salud están descentralizados, y cada uno argumenta motivos de epidemiología regional, o estudios científicos propios, o simplemente, lo decide porque lo decide. Las diferencias en realidad no son tan grandes, aunque las hay: Rotavirus, Neumococo, Hepatitis A, o Tuberculosis parecen ser las más variables.
  • De cuando hayas nacido. Los calendarios de vacunación no son rígidos ni inamovibles. Varían y sufren modificaciones con los años, retirando unas vacunas e incluyendo otras.
  • De las que tus padres hayan querido ponerte. Por mucho que se insista desde el Ministerio de Salud y los Servicios Regionales, hoy por hoy las vacunas no son obligatorias, sino recomendadas, y hay algunos grupos, minoritarios, que las rechazan. Yo defiendo que hay que cuestionar ciertos temas, como la gripe A o el papiloma, por supuesto, pero de ahí a caer en la conspiranoia más cuartomilenarista va un paso. Y es un paso peligroso. La vacunación no sólo proporciona beneficios individuales, sino que si se hace de forma colectiva proporciona inmunidad de rebaño, dificultando la difusión poblacional de un posible contagio, y contribuyendo a protegernos a todos.
  • De otros factores. Por un lado, hay vacunas que no se deben usar en inmunodeprimidos. Por otro lado, ciertos factores de riesgo implican condiciones específicas para la vacunación: enfermedades hepáticas, mayores de 65 años, riesgos profesionales, mujeres en edad fértil o embarazadas, personas que van a viajar a lugares endémicos para algún virus o bacteria, etc. Por si fuera poco, algunas vacunas requieren dosis de recuerdo para mantener el estado inmune.

Dicho todo esto, y comprendiendo que ni a ti ni a mí nos han puesto las mismas vacunas, te toca mirar tu cartilla de vacunaciones, esa cartulina que tú o tu madre guardáis en algún cajón, como debe ser. Posiblemente encontréis algunas de estas:

Hepatitis B

Los más jóvenes seguro que tienen puesta esta vacuna. Se empezó a hablar de ella allá por los 80, y ya en 1992 la Organización Mundial de la Salud recomendó su inclusión en los calendarios vacunales para el 97. Poco a poco, más y más países la fueron incorporando. En la actualidad lo que se inocula es una proteína de superficie del virus, obtenida por recombinación de los genes que la codifican. Al introducir esto, en lugar del virus o de componentes naturales, la seguridad es muy grande.

La hepatitis B tiene una distribución universal y supone un importante problema de Salud Pública en el mundo. Aunque la mayoría de infecciones son asintomáticas, algunas cursan con síntomas leves y, en algunos casos, llega a la hepatitis crónica o el cáncer de hígado.

Cuanto antes se pone la vacuna, más eficaz es. Con tres dosis, (0-2-6 meses o 2-4-6 meses) inyectadas en el muslo, se consigue una respuesta protectora cercana al 100%.

Haemophilus influenzae b (Hib)

Las primeras vacunas para esta bacteria se hacían con su polisacárido capsular, allá por 1988, pero no conseguían inmunidad en menores de 18 meses. Más tarde se conjugó el polisacárido con una proteína transportadora (de ahí lo de vacuna conjugada) y se consiguió inmunidad desde los 2 meses. ¡Menudo avance! Se vio, además, que con unas cuantas dosis de recuerdo en los meses posteriores (con una a los 4 y otra a los 6 basta, pero también se suele poner otra más tarde, por si las moscas), la protección superaba el 95%, y eso está requetebien. :)

¿De qué nos libramos? Pues de un bichucho que empieza colonizando la faringe, puede producir infecciones locales en regiones cercanas, e incluso diseminarse por el organismo, produciendo meningitis o las (muy graves) epiglotitis. Casi todo es en niños menores de 5 años, así que por eso lo de vacunar de pequeños. Si un niño mayor de 5 años, con ciertos factores de riesgo, no está vacunado, también se puede vacunar.

Poliomielitis (VPI)

Antes de contar con una vacuna, la enfermedad se distribuía sobre todo por zonas templadas y países desarrollados. Hoy las cosas han cambiado. El virus va de un lado a otro por secreciones respiratorias o vía feco-oral, afecta a niños y, aunque suele ser asintomática, puede llegar a producir parálisis permanente.

Tuvimos una vacuna, por fin, entre los años 50 y 60. En realidad tuvimos dos:

  • La desarrollada por Sabin contiene virus atenuados y se administra por vía oral, con un par de gotitas. Esta vacuna imita a la perfección la vía de contagio natural del virus, al llegar a la vía intestinal, donde se multiplica. Por esa razón, es más rápida e induce una mayor inmunidad. Sin embargo, por estos mismos motivos, puede, excepcionalmente, producir la enfermedad, y transmitirse por las heces del vacunado.
  • La desarrollada por Salk contiene virus inactivados, y se inyecta por vía intramuscular, por lo que produce menos inmunidad a nivel intestinal, pero es más segura. Es más cara, eso sí.

Aunque en casos de epidemias es recomendable usar la oral, en España, desde 2004, se deja la inactivada en el calendario vacunal. Total, ya está prácticamente erradicada, y la seguridad cobra más importancia. Con tres dosis el primer año, y una de recuerdo en el segundo, funciona bien. Por eso se suele administrar a los 2, 4, 6 y 15 meses, aprovechando que damos la del Haemophilus.

Por ahora, no va mal la cosa. ¡Continuará! :)


Acerca de esta entrada


  1. ana444 01.15.11 / 9pm

    De momento, un buen repaso.
    Discrepo en lo de la Gripe A, no creo que debamos sembrar dudas en cuanto a ella, este año ha habido casos graves en grpos de riesgo (embarazadas) que no se han vacunado por la escasa firmeza en la recomendación de los sanitarios.
    No es de recibo que se oiga a un profesional decir: “yo no me la he puesto”.

    Un saludo

  2. Luna Urbana 01.15.11 / 9pm

    ¡¡Me ha encantado!! Nos proporcionas una información interesante a la par que valiosa. El día que inventen el Trivial Sanitario voy a dar una paliza a mis amigos, eso sí, como juegue con mis primas y su consorte voy apañá! (como no puede ser de otra manera) ; )

    En serio, muchas gracias por informarnos de temas tan interesantes de una forma tan ilustrativa, clara y amena. Un saludo!

  3. Bruno 01.16.11 / 9pm

    @Ana444 Es cierto, pero no se puede esperar una reacción mejor en medio de una campaña de información tan enrarecida, con contradicciones importantes, exageraciones, etc.

    @Luna Urbana, me alegro de que te mole. La de veces que he intentado aprenderme estas cosas sin éxito… ains… :P

  4. Javithink 01.24.11 / 1pm

    @ana444 lo menos que se puede esperar con la información alarmista y dogmática expandida por los organismos oficiales españoles y supranacionales es que salgan sanitarios diciendo “yo no me la he puesto”. A veces hay que buscar las responsalibidades más arriba… nunca habían estado las neumonías virales tan tipificadas como ahora, eso sí que es cierto…
    Un saludo!

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