Etapas
Se cierran etapas y se abren otras nuevas. Es simplemente una ley no escrita que, en cierto modo, te da la vida, te motiva, y te hace encontrarle un sentido a las cosas.
Enterarte a escasos kilómetros de Santiago de que has entrado, cuatro escasos amigos y conocidos nada más llegar, el primer Lucas, profesores carismáticos, comprar la bata, formol y mascarilla, el primer suspenso (compartido), las prácticas, una ristra de amigos ordenados alfabéticamente, compaginar las clases con voluntariado en Casería y los Grupos del colegio, dar clases sentado en el suelo, los primeros atracones estudiantiles de última hora, la fisiología, la Arsacio, el primer septiembre (y esos turnos para comer alternativamente en las casas de los amigos durante el mes de Agosto), los Baylon boys, los bichuchos de micro, bolazos de nieve y pantalones rotos, la academia de estadística y las anotaciones a lápiz.
Los puercos justicieros, los pelos largos, las noches de karaoke post-exámenes, los sipoyos, la mixta de la cafetería, el café con leche desnatada fría, ponerse “tiposillo”, comprar un fonendo, las anatomopatológicamente innobles apuestas en las esquinas de la biblioteca, dejar unos grupos y empezar en otros, Argentina, saber que algo bueno va a pasar, volver y descubrir IFMSA, SCORP, un piloto de Aerolíneas Argentinas trayendo unos dibujos en su equipaje de mano, trogloditas y mazas prehistóricas de gomaespuma, decisiones complicadas, Tarifa, sacrificar exámenes por campañas y proyectos, coleccionar cartas de bares, las primeras jornadas de cooperación, las primeras prácticas de verdad en el hospital, las cenas de navidad, estudiar francés, Camerún y sus tantos puntos de inflexión, atreverse a ser NPO, malos ratos varios, mi gente, fines de semana de cortijillo y Malibú con piña, los comedores, estudiar en el local, vivir en el local, respirar en el local.
Solicitar una plaza para Londres, sesiones de formación, lanzar el DMS, volver a ser Clark Kent, estudiar inglés, Turquía, titulillos de inglés improvisados y el TOEFL, volver a Baneghang, robos, pasar del francés al inglés (y su “jaulladuin?”) en una semana, Bow Road y sus gentes, el Whittington Hospital, salud internacional, desarrollo y pobreza, leer mucho y aprender más, decadencia de pringles y cocacola, Serbia, bibliotecas sin mi gente, visitas sorpresa para el DMS (y conocer a cierta organizadora de conciertos de cantautores), interrail de viajeros intrépidos y visitas virtuales, desubicación absoluta, apatía estudiantil, reuniones mil, fotos y más fotos.
Australia con sus canguros, parques, manzanas y viajes llenos de fresismo, exámenes en días alternativos, Polonia, Vera, exámenes con retraso de dos horas, discursos y lagrimillas en la Última reunión, ladrones de agua, agobios y falta de aire, lugares en el mundo que no se encuentran y etapas que parece que nunca se van a cerrar. De repente, luz al final, y la sensación de que todo ha sido como tenía que ser, que ha merecido muchísimo la pena, en todos los sentidos, y saber que no cambiaría absolutamente nada.
Estoy licenciado y, la verdad, creo que aún no soy consciente del todo… Sólo me sale decir GRACIAS a todos los que habéis hecho de esto algo tan grande.
Acerca de esta entrada
Actualmente estás leyendo “Etapas,” una entrada de Bruno Abarca.
- Publicado el
- 16 de September de 2008 a las 15:40
- Categoría:
- Medicina, Reflexiones


11 comentarios
Saltar al formulario de comentarios | rss de los comentarios [?] | trackback uri [?]