Fuga de cerebros y profesionales sanitarios, un problema global
La migración de profesionales sanitarios de países en vías de desarrollo a países desarrollados constituye un problema de grandes cifras. Allá por 2002, la tercera parte de los médicos en Reino Unido eran extranjeros, 23000 profesionales sanitarios africanos cualificados emigraban anualmente, suponiendo una pérdida económica al continente de 184.000$ por profesional.
Tikki Pang (Director del Departamento de políticas de investigación y cooperación de la OMS), Mary Ann Lansang (Directora de Inclen Trust) y Andy Haines (Decano de la London School of Hygiene and Tropical Medicine) comentaron [1] los factores que impulsaban la emigración (remuneraciones bajas, malas condiciones laborales, clima político opresivo, persecución de intelectuales, discriminación, falta de financiación, instalaciones precarias, limitada carrera profesional, violencia, el deseo de mejor educación para los hijos, etc.) y plantearon la necesidad de que cada actor asumiera su rol y tomara cartas en el asunto.
[box type="download"][1] Pang T, Lansang MA, Haines A. Brain drain and health professionals. A global problem needs global solutions. BMJ 2002; 324:499-500. Web | PDF[/box]
De este modo, los países desarrollados tenían mucho que hacer (reembolsar el coste formativo de los profesionales importados, establecer acuerdos bilaterales…), así como las agencias financiadoras (mejorar las condiciones de los profesionales, y ofrecer una formación relevante a los problemas del país de origen) o las organizaciones internacionales (preservación de la propiedad intelectual de una nación mediante un código ético internacional). Pero también destacaron el rol de los propios países en vías de desarrollo, tanto en positivo (mejorar salarios en el sector público, crear entornos estimulantes, ofrecer beneficios…) como en negativo (exigir una compensación económica a aquellos que emigren, u obligarles a un cierto servicio público previo).
El tema es complejo y las perspectivas cambian de Norte a Sur. El debate surgido en los comentarios al artículo en el British Medical Journal, llegados de todas partes del mundo, es estimulante y crítico, con un componente adicional: los derechos de los profesionales, su libertad, y la responsabilidad de los países receptores.
“¿A qué velocidad puede revertirse un siglo de dominación colonial para el beneficio de la nación oprimida?” (Mararike Munoda).
“La libertad es un término relativo, condicionado por los recursos y las circunstancias, así como la felicidad.” … “Ayudar a tu pueblo siempre será recompensado, tarde o temprano” (Mohan R Sharma)
“¿Acaso se debería penalizar a los individuos por tomar sus propias opciones en la vida, según sus necesidades personales y profesionales? ¿No infringe eso sus derechos humanos?” … “Creo que se pueden encontrar soluciones buenas para todos, sin intimidación ni abuso de los derechos humanos del personal sanitario.” (Fazleh A Mahomed)
“Hasta ahora, nuestras universidades han formado profesionales sanitarios que quieren obtener éxito y respeto dirigiendo el más avanzado centro de trasplantes cardíacos en un país donde los niños siguen muriendo de hambre. Para conseguirlo, el graduado memorizará textos occidentales y estudiará horas interminables preparándose para exámenes occidentales.” (Guillermo A Herrera)
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- Publicado el
- 10 de June de 2011 a las 12:12
- Categoría:
- Cooperación, Globalización, Salud Pública


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