De la información, internet, el poder, la salud pública y las pamplinas que a veces decimos u oímos

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A veces, si uno se fija bien, ve señales alrededor. En cierto modo, es pura magia. Hablo de detalles, más o menos importantes o cercanos, y aparentemente inconexos que, una vez alineados, y si les dedicas un poco de atención, parecen querer decirte algo. Estoy hablando de detalles concretos, de los últimos días:

  • En el máster de Salud Pública, los compañeros decidimos lanzar un blog colectivo, una ventana al mundo para contar cosas, opinar, crear redes y multiplicar otras voces.
  • Yoani Sánchez, bloggera cubana, es secuestrada y agredida, por hablar con libertad en un lugar donde eso no está permitido por los que mandan.
  • Yoani, tras unos días desconectada, decide no callar, y publica fotos de aquellos que le persiguen, que le acosan, que le amenazan.
  • Jose Enrique Cabrero publica un (genial y crítico) artículo sobre la película Luna Nueva. En poco tiempo, se llena de comentarios. Aunque algunos sean interesantes y estén bien escritos, la mayoría, de adolescentes indignadísimas, dan vergüenza ajena por el modo en que están escritos.
  • El blog colectivo permanece casi estático, sin que mucha gente (unos por inexperiencia, otros por desgana, otros por la razón que sea) se anime a participar.
  • Yoani Sánchez lanza, de nuevo en su blog, una serie de preguntas a Raúl Castro, y otra serie a Barack Obama. Obama le responde. Brutal. Se llena de comentarios. Entre algunos especialmente soeces o agresivos, la mayoría (de los 100-200 que leí) están empapados de solidaridad y ganas de libertad. Algunos me ponen la piel de gallina.
  • Tras presentar en el máster de Salud Pública un trabajo sobre las TICs (tecnologías de la información y la comunicación) aplicadas a la Salud, un profesor nos invita a pensar: “¿Qué obtenéis de internet? ¿Y qué le ofrecéis a cambio? ¿Aportáis algo?”.
  • Leo en la revista XL Semanal una entrevista a varios adolescentes españoles de 16 años. Todos menos uno creen estar mejor informados y ser más maduros que sus padres cuando tenían su edad. Todos menos uno demuestran tener poco interés sobre lo que pasa alrededor suyo, de los problemas de la sociedad, de la política. Ese “uno”, que en ambos casos es la misma persona, es la única que no dispone de acceso a internet en casa.
  • El marido de Yoani Sánchez, también periodista, es agredido en Cuba. Además de verlo por internet (twitter sobre todo), lo veo en el telediario.
  • De la gente de mi entorno, muchos no conocen quien es Yoani Sánchez ni lo que ocurrió estos días.

Todo me habla de información, de internet, de poder, de política, de la sociedad, del papel de uno en todo esto, y de las pamplinas a las que nos hemos acostumbrados.

Internet no informa. Las personas informan y se informan. Nos hemos creído que con eso de la globalización de la información sabemos más de todo, y es una patraña. Quienes no abren un periódico en su vida tampoco lo van a abrir en internet. Quienes creen que los inmigrantes son unos invasores lo van a seguir pensando en internet. Por suerte, quienes quieren alzar la voz para gritarle al mundo, crear redes con objetivos comunes, influir, informar con calidad, promover que los demás piensen por sí mismos, denunciar, apoyar una causa, articular cambios, etc, también lo pueden hacer por internet. La información en sí misma no vale nada, pero es la base para analizar críticamente y decidir si buscamos el cambio o nos quedamos como estamos.

Huyamos de la información que distrae. Busquemos la información que empodera. No nos limitemos a buscarla, creémosla.

Creo firmemente en el poder de la sociedad civil, en el poder de las voces de muchos, y en el poder de aquellos con ideas brillantes y el coraje suficiente para dejarse la piel en desarrollarlas y contagiarlas. También creo, y con la misma fuerza, en aquellos que al descubrir esto vibran y lo quieren aprender todo.

Aprendámoslo todo, y ayudemos a que otros lo aprendan todo. Eso, y no otra cosa, es el poder, y personas como Yoani son la prueba viviente.


Acerca de esta entrada


  1. nacho 11.21.09 / 9pm

    qué verguenza.
    algo habia oido de una tal “yoani” perseguida en cuba, pero… poco mas sabia del tema.

    cuanta razón tienes en todo…

  2. Noches de luna 11.22.09 / 12am

    Totalmente de acuerdo. También hay aportaciones importantes en otros campos, como la cultura o el ocio, desde los tracks que ayudan a descubrir nuevos caminos hasta los buenos comentarios sobre libros leídos, música o cine. El problema es que las aportaciones llevan tiempo y no es fácil encontrar un equilibrio entre la relación con la sociedad, con la gente y la necesidad de estar sola leyendo, escuchando música o simplemente sin hacer nada.
    Saludos
    Victoria

  3. Posada209 11.25.09 / 11pm

    Hacía mucho tiempo que no leía una entrada que expresara tanto y tan bien. Enhorabuena, creo que has sido capaz de plasmar con creces un mensaje que debería llegar a una gran parte de la sociedad.
    Un saludo

  4. Lunatrix 12.04.09 / 7pm

    Estoy totalmente de acuerdo en todo lo que dices. Hace tiempo que el blog de Yoani es uno de los que leo todos los días, junto con Fogonazos, Kurioso … Hay mucho hay fuera, mucha mierda y mucho tesoro todo junto, y lo importante es saber discernir. Entonces internet se convierte en un instrumento que nos ayuda no a ser más listos, sino más humildes… porque te das cuenta de que no eres sino una pieza pequeñísima e imprescindible de algo mucho más grande. Como la vida misma, vamos :o )

  5. Lunatrix 12.04.09 / 7pm

    ejem … perdón, quería decir: “Hay mucho ahí fuera”.

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