Coca-cola y los sindicalistas de Sinaltrainal en Colombia

Hace poco opinaba que en los movimientos activistas a menudo caemos en errores, como el de creernos a pies juntillas las protestas de otros, y hacerlas nuestras sin cuestionarnos nada. Y que eso nos deslegitima.
Es por eso que he intentado leer acerca de Coca-Cola y su relación con las protestas sindicales de Sinaltrainal desde Colombia, con el fin de cuestionarme y actualizar esa información que había oido tantas veces de “Coca-cola incita al asesinato de sindicalistas”.
Me he aclarado en varias cosas:
- Desde 1990, grupos violentos paramilitares han asesinado en Colombia a 9 líderes sindicales de plantas embotelladoras de Coca-Cola. Pertenecían a Sinaltrainal. Sinaltrainal y campañas como Killer Coke acusan a los directores de esas plantas embotelladoras de animar y permitir a los escuadrones de la muerte paramilitares que secuestren, torturen y maten a líderes sindicales, para acabar con su unidad.
- Dicho así, suena escalofriante, pero creo que tenemos que hacer un esfuerzo por cuestionarnos las cosas un poco más. En los últimos 20 años han sido asesinados cerca de 4.000 personas del movimiento sindical colombiano. 9 de ellos eran trabajadores de Coca-Cola.
- Conviene saber que estos grupos paramilitares, en este caso, no son las FARC. La Unión Europea considera terroristas a las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), un grupo guerrillero marxista-leninista, junto a otros grupos de izquierdas, y también los grupos paramilitares de extrema derecha, agrupados en torno a las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia). Son estos últimos, los grupos paramilitares de extrema derecha, los que atacan a los sindicalistas, generalmente de izquierdas.
- Nunca ha habido una sentencia que condene a Coca-Cola por animar a estos grupos paramilitares a que ataquen a sus líderes sindicales. En los juicios celebrados en Estados Unidos (Sinaltrainal contra Coca-Cola) se rechazaron los cargos contra Coca-Cola, y se redirigieron hacia las dos plantas embotelladoras colombianas, de Panamco. Más tarde, en 2006, se desestimaron también los cargos contra ambas embotelladoras.
- Los únicos juicios celebrados en Colombia que han condenado a Coca-Cola han sido por otras causas, como no haber pagado un salario a un trabajador, y asuntos que poco tienen que ver con “lo gordo del tema”.
- Coca-cola, en una web informativa específica, se ha esforzado por decir que ellos no tienen parte en esos crímenes, e incluso que hacen todo lo posible por facilitar la participación de sus trabajadores en sindicatos, y para protegerlos de posibles ataques. Es más, Coca-cola ha demandado a varias personas en Colombia por difamación.
- Desde Estados Unidos, asociaciones estudiantiles trabajaron para boicotear la venta de Coca-Cola en varias Universidades (Alegando que no cumplían el código ético requerido), e invitaron a trabajadores de Sinaltrainal a esas reuniones y encuentros. El tema se “zanjó” en Abril de 2006, cuando Coca-Cola se comprometió a contratar una investigación independiente de los asesinatos y las plantas embotelladoras colombianas, que realizaría la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
- Sin embargo, la investigación se retrasó porque la OIT no tuvo oficina en Colombia hasta Diciembre de 2006. A día de hoy, ya ha pasado un año desde que terminaba el plazo para concluir esa investigación, pero ni Coca-cola ni la OIT han dicho nada al respecto. Además, desde varios sectores se considera que si algún día esa investigación ve la luz, estará absolutamente sesgada, por no ser la OIT una organización capaz de hacer este trabajo (Nunca hasta hoy ha hecho una investigación de una empresa, y menos aún en Colombia), y sobre todo por precisamente ser Ed Potter, el Director de Relaciones Globales de Coca-Cola, el delegado de los Estados Unidos para la Organización Internacional del Trabajo.
Dicho esto… ¿Qué? Pues que la verdad es que tras haber leido todo eso, creo que no hay pruebas concluyentes de que Coca-cola esté detrás de esos crímenes.
Sin embargo, pienso que una empresa como Coca-cola tiene el deber y la capacidad de contratar una investigación real e independiente, y que no nos debemos contentar con palabras. Sinceramente, creo firmemente en la presunción de inocencia, pero en este caso, creo que tenemos en un lado de la balanza a unos trabajadores colombianos, y en el otro lado, a una enorme multinacional, y creo que, dado que no hay nada claro, mi posicionamiento debe ser por defecto el de apoyar a los trabajadores, hasta que se demuestre la inocencia de Coca-cola. Es por eso que voy a intentar seguir sin consumir Coca-Cola hasta que Coca-cola pruebe que no tiene parte en esos crímenes. A mi modo de ver, no lo estoy haciendo porque Coca-cola mate, que no sé si lo hace, sino porque Coca-cola no está haciendo todo lo que puede (y debe) para que toda la verdad salga a la luz. Y eso me molesta muchísimo.
¿Voy a conseguir algo evitando consumir Coca-cola? Directamente no. Pero es la única forma de mantener la coherencia a la hora de denunciar algo, creo. Evitar consumir Coca-cola no es un fin en sí mismo. Es más, como símbolo es bastante pobre. Pero supongo que es un medio para poder defender mi opinión y lograr que otros la escuchen y se la cuestionen. Sin más.
Nota: Al margen de todo esto, tampoco estoy a favor con la invasión cultural que Coca-cola lleva años realizando. Pero de esto ya hablaremos otro día…
Acerca de esta entrada
Actualmente estás leyendo “Coca-cola y los sindicalistas de Sinaltrainal en Colombia,” una entrada de Bruno Abarca.
- Publicado:
- 05.07.08 11:02
- Categoría:
- Globalización, comercio justo
4 comentarios
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