El fotógrafo asustado
¿El Al Andaluz Photofestival de este fin de semana? Genial. ¿La gente? Genial. ¿Los ponentes y las presentaciones? Geniales. ¿Una reflexión o sensación? Que montones de fotógrafos tienen un profundo miedo a lo digital, y a mostrar sus fotos en internet. Sinceramente, es lo que percibo, de fondo, en argumentos como “con lo digital ahora se hacen muchas más fotos, pero son mediocres”, “las fotos que otros suben suponen una competencia”, “como suba mis fotos a internet me las van a robar”, “como lo analógico no hay nada”. Habrá más cosas, incluyendo experiencia y grandes argumentos perfectamente válidos, sí, pero también veo miedo, con una sensación de inseguridad que ni comprendo ni comparto.
Que no es que sea tonto. No dudo que exponer tus fotos en metacrilato a 2 metros de ancho en una galería de renombre tiene que molar un montón, tanto como disparar con una Leica y un 35mm, o vender cada una de tus fotos en copias numeradas a un puñado de euros. Pero es que ni lo analógico te garantiza eso (¡ja!), ni lo digital e internetero está exento de gustirrinín, oiga. Créeme. Mi fotoblog, mi digital (y las facilidades que ofrece para la edición), el puñado de visitas que recibo a diario, y la gente que conozco a través de ello me hacen disfrutar, y a lo grande, de la fotografía, y me permite compartirlo, foto a foto, en un pequeño rincón en medio de la avenida por la que, quieras o no, casi todo el mundo pasa y va a pasar: internet.
Temer que por poner tus fotos en internet te las van a robar tiene varias implicaciones: 1) Creer, de antemano, que tus fotos son tan buenas que merecen más la pena que el resto de lo que hay ahí afuera; 2) Creer que los demás internautas son más malos que tú; 3) Creer que en internet no puedes tener control de lo que se hace con tu trabajo. Las dos primeras, aunque lógicas y normales (todos tenemos nuestro amor propio, y nuestro pequeño ego a satisfacer), son más bien estereotipos preconcebidos a superar, poco a poco. Cuantas más fotos veas, y a más fotógrafos y fotógrafas conozcas, más te cuestionarás la calidad de tu trabajo. La tercera es más por desconocimiento, y pasa por la cabeza de más gente de la que piensas. Te resumo: por defecto, cualquier foto que publiques en cualquier sitio de internet es tuya, y tiene copyright. Si alguien la usa, de forma inadecuada, la ley te respalda. Punto. Si deseas ser más permisivo con el uso que otros puedan hacer de tus fotos (permitir, por ejemplo, que otros usen tus fotos citándote como autor, y sin ánimo de lucro), puedes hacerlo, y tener una difusión adicional de ellas.
Si te atreves a dar el paso, descubrirás que en lo fotográfico, internet es más una comunidad que una competición. No se trata de que tus fotos sean más o menos que las de otro. Se trata de que son las tuyas y que entre tanta gente, habrá a quien le gusten. La variedad no sólo es buena, sino necesaria, y en cuanto descubras que no tienes por qué sumarte a las tendencias, ni por qué gustarle a todo el mundo, empezarás a construir tu identidad en todo esto. Por decirlo de algún modo, tú no eres la página donde subes tus fotos, ni tu cuenta en una u otra red social. Tú eres tú, en un sitio o en otro, y esas son tus fotos. Quien quiera, que pase y las vea, que tú se lo has puesto fácil.
Tus hábitos, y tu estilo al hacer click o al revelar una imagen no los cambia una cámara, ni un tipo de tecnología. Esto no son más que herramientas que, si quieres, puedes poner al servicio de lo que haces. Tener una cámara digital no te obliga a disparar ráfagas ni hacer fotos sin sentido a todo lo que se mueva, y disponer de buenos programas de revelado digital no te obliga (¡ni siquiera te debe incitar!) a sobrepasar las fronteras que tú mismo te impongas en el realismo de tus fotos. Es más, elige las herramientas que te apetezca cuando te apetezca, si te lo puedes permitir. Si te sientes cómodo editando en cuarto oscuro, y te gusta el feeling del Tri-X, punto y pelota. Si te apetece probar otra cosa, a ver qué tal, las opciones las tienes bien cerca, sin compromiso de permanencia.
Internet, lo digital, y algunas nuevas tecnologías han permitido que nuevos aficionados y profesionales se metan de lleno en lo que muchos (aficionados y profesionales) ya eran maestros hace tiempo. Aprenden (/emos) rápido, a veces bien y a veces mal, pero no lo hacemos por fastidiarte. Lo hacemos porque nos hemos dado cuenta ahora (cuando nos ha llegado el turno) de algo que tú ya descubriste hace tiempo: que la fotografía es algo grande, muy grande. Si quieres sumarte a través de internet eres bienvenido. Es más, vas a encontrar más ayuda de la que esperas, para empezar a usar todo esto. Si tú, además, quieres ayudar y contarnos eso que sabes, mejor aún. Si no, tampoco pasa nada.
¿Quién dijo miedo?
Acerca de esta entrada
Actualmente estás leyendo “El fotógrafo asustado,” una entrada de Bruno Abarca.
- Publicado el
- 21 de March de 2011 a las 01:02
- Categoría:
- Fotografía


18 comentarios
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