Confesiones de un afotador desordenado
Bruno: Ave World Press Photo Purísima.
Sacerdote: Sin retoque concebida.
B: Padre, venía a confesarme.
S: Ya supongo.
B: Pues nada, que aunque en ocasiones he querido negar lo evidente, o mirar para otro lado, tengo que reconocer que soy un completo desastre para eso de organizar las fotografías en el ordenador.
S: Pero eso es una enorme pamplina, hijo mío.
B: Pero me tiene de lo más atribulado.
S: Cuéntame mejor el problema, hijo. ¿Dónde está el pecado? ¿Cómo clasificas tus fotos?
B: He ahí la cuestión. Que de clasificarlas, nada… Voy metiendo todos los JPGs editados en una carpeta, y sanseacabó.
S: ¡¡¡Penitenciágite, penitenciágite!! Pero las tendrás ordenadas en subcarpetas, o por temática, o por fecha…
B: Va a ser que no. A lo bruto.
S: O usarás algún software para clasificarlas con él, como Adobe Lightroom.
B: No, si el Lightroom lo uso, pero para editar las fotos. A ver deje que le explique. Con los RAWs originales sí que guardo cierto orden. Tengo una carpeta por año, y luego dentro de ella una subcarpeta para cada sesión, reportaje, o salida fotográfica. Pero cada vez tengo menos espacio en el disco duro, y ya no sé muy bien qué hacer.
S: Pero tendrás copias de seguridad, ¿no?.
B: De los años anteriores, sí, en un disco duro externo. Pero de 2010 aún no, porque ya no tengo espacio en ningún lado.
S: Eso es que haces un mogollón de fotos, digo yo…
B: No crea. Tampoco es que salga muy a menudo a hacer fotos. Lo que pasa es que nunca borro ningún original.
S: Hombre, sí que quitarás las fotos borrosas, desenfocadas, mal expuestas, duplicadas…
B: Pues no.
S: ¡Penitenciágite, penitenciágite!
B: Anda, deje de decir eso, que me da grimilla. Es por pereza absoluta. Yo simplemente descargo la carpeta entera y luego, de ahí, las que creo que están bien, pues las edito y exporto en JPG a esa macro-carpeta-popurrí.
S: Bueno, pero la ventaja de usar Lightroom es que, como tendrás marcadas las fotos con etiquetas, o con colores, o con estrellitas, o banderitas, o cualquiera de las opciones que ofrece, no te resultará complicado hacer una buena limpieza en un momento.
B: Ehem… es que casi nunca uso nada de eso, me da una pereza espantosa.
S: ¡Penitenciágite!
B: Lo de que me da grima es en serio…
S: Y entonces, ¿cómo alguien como tú se atreve a tener una página en Facebook del tipo “Fulanito Fotografía”? ¡Insensato! ¡Ególatra!
B: No, si esas cosas sé usarlas, le repito que es por pereza…
S: ¡Intrusista!, ¡Fanfarrón!
B: Es que va sobre fotografía… ¿yo qué le hago? Si le pongo “Embutidos | Bruno Abarca” o “Churrería Loli” puedo confundir al personal.
S: ¡Penitenciágite!
B: Y dale. Bueno, pero tengo propósito de enmienda. ¿Eso no cuenta?
S: Cuéntame otra vez, por el amor hermoso, qué haces entonces con las fotos que seleccionas.
B: Como le digo, cuando una foto me gusta, pues la edito en Lightroom, y la exporto en JPG a mi carpeta “Editadas”, donde tengo absolutamente todo, aunque a final de año la descargo a otra carpeta idéntica en un disco duro externo.
S: ¿Y si tienes que hacerle más retoques? ¿No guardas en TIFF?
B: Pues no. Que los discos duros no los regalan, Alteza. Digo, Eminencia.
S: ¿Y qué nombre le pones a cada archivo? ¿No te sirven para identificarlos?
B: Qué va. Le pongo lo que me viene a la cabeza, aunque manteniendo el número de la fotografía que sale de la cámara. Para que se haga usted una idea, a la primera foto que edité del reportaje del Cristo del Paño de Moclín la titulé “Turrones”, porque salían unos tipos vendiendo turrones, y ya seguí titulando igual el resto del reportaje: “turrones-1639.jpg, turrones-2180.jpg” y así.
S: ¡Válgame!
B: Casi como el malo de los pitufos. (-envozbaja- disculpe, no he podido evitar el chiste fácil).
S: Y si luego quieres buscar alguna foto que hiciste, ¿cómo te las apañas para encontrarla?. ¿Cómo sabes qué fotos has subido ya al fotoblog, o a flickr?.
B: Pues a ojo, la verdad. A veces me rindo y sigo buscando otro día, o me vuelto a Lightroom, busco el raw, y la vuelvo a exportar. Para el fotoblog sí tengo una carpetilla, con las fotos a baja resolución. Algo es algo.
S: Y con tantos años leyendo blogs de fotografía, ¿es que no has aprendido nada? Así nunca vas a ser ni tan rico, ni tan famoso como cualquiera de nuestros fotoblogueros o fotógrafos dospuntocero. ¿Tú es que crees que los premios bitácoras los gana cualquiera?
B: No, si a mi los que me molan son los Photoblog Awards. Puede votarme, si quiere.
S: ¡Esto es spam! ¡Lo último que me faltaba por escuchar! ¡Penitenciágite!
B: Lo siento, es que se me escapa…
S: Anda y lárgate de mi vista. Léete dos libros de Mellado, suscríbete a 4 blogs más de fotografía, y edítame 27 fotos con draganizados en sepia.
B: Lo que usted diga. Prometo enmendarme, lo prometo.
S: Que te vayas.
[Nota: Originalmente, puse este artículo en Facebook]
Acerca de esta entrada
Actualmente estás leyendo “Confesiones de un afotador desordenado,” una entrada de Bruno Abarca.
- Publicado el
- 25 de October de 2010 a las 15:14
- Categoría:
- Fotografía

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