Canon Powershot S90, un pseudo análisis

Desde que adquiriera mi primera réflex digital (una Canon 350D) hace tres años y me enganchara a la fotografía, siempre he mirado a las compactas con malos ojos. Es más, hace unos escasos 6 meses escribí un artículo en el que las vapuleaba sin piedad: “Cuantas más compactas conozco… más quiero a mi réflex”. En ese artículo criticaba su mala calidad de imagen y su alto ruido a ISOs bajos, su lentitud al hacer click y su incómodo manejo de controles manuales, etc. Sin embargo, terminaba diciendo, literalmente, que estaba “deseando que aparezcan en el mercado cámaras compactas que me hagan cambiar de opinión”. Bueno, pues esas cámaras han aparecido, y he cambiado de opinión (al menos en parte, claro, que siempre queda algo de cabezonería residual).
Adquirí una Canon Powershot S90 hace poco más de una semana, tras haber visto que, por sus características, podría ser la hermana pequeña perfecta de mi Canon EOS 40D. ¿El uso que tengo pensado darle? fotografía callejera, excursiones breves en las que me da pereza llevar el equipo grande, y el día a día en mi mochila, por si surge algo.
¿Qué destaco de la cámara? Pues allá voy…
Tamaño y construcción
Es chiquitaja de verdad, no como las bridge (¡argh!) o las de la gama de la G10 y G11. Cabe en un bolsillo sin problemas e, incluso abriendo el zoom, no abulta. Por poner un ejemplo, es tan sólo 2mm o 3mm mayor (en largo y ancho) que una tarjeta de crédito, aunque más gruesa, obvio. También es algo más pequeña que la Panasonic Lumix LX3, su pariente más cercana. Tiene un diseño sencillo, no parece plasticosa, y se sujeta fácilmente, aunque no falta quien ya le ha diseñado una empuñadura bastante interesante. La pantalla, de 3 pulgadas y 460.000 puntos me parece muy buena, y es ocupada por completo al mostrar las fotografías, en formato cuatro tercios. No he notado grandes problemas a pleno sol y hasta ahora no me he llevado impresiones erróneas respecto a si una foto estaba o no nítida. No tiene zapata para flash (ni falta que le hace), pero incorpora un flash pequeño en la parte superior izquierda.
El objetivo, sensor y procesador
Su objetivo merece mención aparte. Es el equivalente a un 28-105mm, con una luminosidad que va desde f2 a f4.9. Por si fuera poco, ese f2.0 no es puro márketing sin más, sino que la luminosidad se mantiene decentemente conforme hacemos zoom: f2.0 a los 28mm, f2.5 a los 35mm, f3.2 a los 50mm, f4.5 a los 85mm y, finalmente, f4.9 a los 105mm. Las aberraciones cromáticas no me parecen un problema, por lo que he visto por ahora, aunque aparecen a grandes contrastes y diafragmas abiertos. Obviamente, también cuenta con estabilizador óptico IS.
El sensor es un CCD de 10 megapíxeles, con un tamaño de 1/1,7 pulgadas, de una superficie un 40% mayor que la de la mayoría de las compactas, y de dimensiones similares a los sensores de la Canon Powershot G11 o la Panasonic Lumix LX-3. El procesador es el DIGIC IV, el último de Canon.
Manejo de controles
Si hay algo que me ha parecido brillante en esta cámara, es la comodidad de su uso en el modo manual o semiautomáticos. Además de la típica rueda de selección de modos, la cámara tiene dos ruedas, una en la parte posterior, que puedes accionar con el pulgar derecho, y otra rodeando al objetivo, en la parte anterior, que puedes accionar con la mano izquierda.
En la parte superior de la cámara, entre el zoom (una palanquita bajo el disparador) y el botón de encendido, dispone de un botón que permite elegir qué parámetro se controlará con el anillo frontal. Puedes controlar el balance de blancos, el enfoque manual, apertura, compensación de exposición, la ISO, o incluso el zoom (permitiéndote pasar de 28mm a 35mm, 50mm, 85mm y 105mm mucho más rápido que con el mando normal del zoom).
En cuanto a la rueda posterior, permite controlar dos parámetros diferentes (que dependen del modo que estés usando, y el parámetro que estés controlando con el anillo frontal). Para pasar de un parámetro a otro, basta con presionar la parte superior de la rueda.
Este sistema, sencillísimo en su manejo, te permitirá controlar hasta tres parámetros directamente, sin necesidad de acceder para eso a ningún menú. Para mayor comodidad, y en caso de que no pusieras el control de la ISO en ninguna rueda, bastará con presionar el botón central de la rueda posterior para controlar la ISO.
En la siguiente tabla podemos ver las funciones que podemos asignar a cada rueda (la anterior viene representada por un anillo hueco, y la posterior por un círculo con unas marcas) en cada modo:

Imaginemos un par de configuraciones posibles, que encuentro especialmente cómodas:
- Modo manual, con control del zoom en el anillo frontal, y de la velocidad y el diafragma con el anillo posterior. Presionando la parte central del anillo posterior, controlaremos también la ISO.
- Modo de prioridad a la apertura o la velocidad, con control de ISO con el anillo anterior, y control de la compensación de exposición y la velocidad o apertura (respectivamente) con el posterior.
Por si fuera poco, también puedes configurar un botón de la parte posterior para que tenga la función que tú desees, desde bloquear el enfoque o la exposición, hasta activar el enfoque servo, pasando por activar el modo de contraste inteligente, seleccionar la medición de luz, el balance de blancos, o apagar la pantalla.
Sinceramente, es un placer poder ajustar hasta 4 parámetros distintos, a nuestro antojo, sin necesidad de acceder a ningún menú, y sin marearse con botones. Eso sí, el anillo posterior podría ser algo mayor, o hacer “clicks” intermedios al girarlo, como el anterior. Ha sido un detalle que se les ha pasado.
Velocidad de respuesta
Si vas a hacer fotografía callejera, no puedes permitirte el lujo de esperar un rato entre que presionas el disparador y la cámara realmente toma la fotografía. La Canon powershot S90 no es tan rápida como una cámara reflex con un objetivo de enfoque ultrasónico, pero responde bien y bastante rápido. No me he parado a medir ese retardo al presionar el disparador (otros sí, y hablan de tan sólo 160ms), pero sí he comprobado que, con buena luz, no me pierdo ninguna foto. Hacer click y obtener la foto es casi inmediato, aunque puede haber cierto retardo si a la cámara le cuesta enfocar. ¿Y le cuesta enfocar? Pues la verdad es que no. Enfoca bastante rápido, y muy silenciosamente. La cámara dispone de una luz roja de ayuda al enfoque (mucho mejor que algunas réflex, que aún usan ráfagas de flash), que puedes desactivar desde el menú si lo deseas.
Si además conoces la distancia hiperfocal para ciertas focales y aperturas (yo encuentro fácil recordar algunas para 28mm: 3m para f2, 1,5m para f4, y 1m para f5.6), es fácil preenfocar y disparar luego sin ningún tipo de retardo.
Sensibilidad ISO
La cámara tiene un rango de sensibilidades que va de 80 a 1600, más unos modos forzados algo extremos que, la verdad, no he usado. Colocando la ISO en automático, el rango variará entre 80 y 800 en los modos Av y Tv, y 80 y 1600 en los modos automáticos. La buena noticia es que ese ISO automático se ajusta realmente bien a la escena (nada de poner ISO 400 con buena luz, como hacen otras cámaras).
En mi opinión, las fotografías tomadas con la S90 son usables y aceptables hasta ISO 800. Los JPGs salen de la cámara con muy buena calidad y una reducción de ruido no excesivamente agresiva, y los RAW pueden conseguir aún mejor calidad (yo prefiero tener algo de ruido, a tener artefactos causados por la reducción por software), procesados con DPP (el programa de edición fotográfica que Canon facilita con la cámara).
¿Se puede comparar con una réflex moderna? Probablemente no, pero en cualquier caso, una lente estabilizada a 28mm y f2, con un ISO 800 usable, es más de lo que creo que voy a necesitar. ¡Es el equivalente a un f4 a ISO 3200!.
Otras cosas
La batería no dura mucho, si estamos acostumbrados a la de una réflex, pero sobrevive a un par de salidas fotográficas por el centro de la ciudad, llevando la cámara encendida todo el tiempo, haciendo fotos, viéndolas, y borrando las que salen mal. De todas formas, puedes comprar un par de baterías clónicas por menos de 15€ en ebay (yo ya estoy esperando las mías).
Además de todo esto, la cámara tiene un montón de modos automáticos de escena (¡si usas el modo “nostálgico”, el giro del anillo anterior va desaturando y contrastando la imagen progresivamente!), grabación de vídeo VGA a 30fps (se podían haber estirado un poco más y poner vídeo HD, pero bueno), y algo cercano a un disparo por segundo en ráfaga.
¿Es la cámara ideal para fotografía callejera?
No. Probablemente la cámara ideal tendría este mismo tamaño y precio y misma disposición de controles manuales pero con un sensor mayor, objetivos intercambiables luminosísimos y baratos, grabación en RAW, enfoque ultrasónico, visor óptico, etc. Como no existe, nos toca conformarnos con otras opciones, bastante buenas, que ya hay por ahí: Canon S90, Sigma DP1 y DP2, Olympus EP-1 y EP-2, Panasonic Lumix LX3 y GF-1, Leica M8, M9 y X1, Ricoh GR Digital III, etc. Yo he optado por esta S90, eso es todo.
Información adicional
Si quieres conocer más información sobre esta cámara, aquí te dejo algunos enlaces adicionales:
- Manual oficial en inglés.
- Genial análisis en Enticing the light.
- Grupo Canon S90 users, en flickr. Aquí podréis ver más fotos, que las que yo he puesto en el análisis probablemente no sean muy representativas de un uso genérico de la cámara (aparte, están editadas, claro).
Espero que el análisis (o lo que sea esto) haya sido de vuestro interés. Si tenéis dudas, preguntadlas en los comentarios, que trataré de ayudar en lo que pueda (aunque os adelanto que me negaré en rotundo a hacer mil fotos de todas las focales en todas las ISOs y todos los diafragmas posibles…)
Acerca de esta entrada
Actualmente estás leyendo “Canon Powershot S90, un pseudo análisis,” una entrada de Bruno Abarca.
- Publicado el
- 12 de December de 2009 a las 03:10
- Categoría:
- Fotografía







25 comentarios
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