Títulos de crédito
Me gusta el cine. Muchísimo. Probablemente (o seguramente) no soy capaz de decir cuando una película es buena o mala, cuando es una obra maestra, cuando es una copia descarada de tal o cual película o director, o en qué otras veinte películas han actuado sus actores. Ni idea. Pero sé cuando una película me gusta, me emociona, me llega, encaja conmigo, me dice o me cuenta algo. Y también sé cuando todo me resultaba tan artificial que no me lo creía, cuando parecía estar consumiendo un producto prefabricado, o cuando me estaba aburriendo soberanamente. Tal vez sepa lo que tenga que saber, para dejarme sorprender.
Y de esas cosas que más me gustan del cine, son sus bandas sonoras. Y aunque aquí sí que entiendo algo más, cuestiones como si es buena o mala, si es exquisita o para su consumo en masa, si tal compositor lleva tantos años de declive o si crece a la sombra de tal otro autor, me suelen importar un bledo. Me importa que me gusten, que conecten conmigo, sean simples o complejas, delicadas o estruendosas y, sobre todo, que me cuenten una historia, que para eso son bandas sonoras de cine.
Las cosas han cambiado mucho en los últimos años. Nuevos compositores, nuevos estilos, nuevas copias de copias de copias (que no son tan nuevas), etc. Pero si hay algo que echo de menos de las composiciones de hace, hmm… ¿10 o 15 años? son esos temas únicos que se te quedaban grabados en la memoria desde una escena mítica, hasta horas, días, meses, años después.
Era un crío cuando estrenaron Casper en el cine. Pero desde que salí de la sala y durante los días posteriores, no dejé de tararear en mi cabeza su tema principal. Fue años más tarde cuando, al ver el CD de segunda mano en una tienda, comprarlo, y ponerlo en la minicadena, se me volvieron a saltar las lágrimas al escuchar el “Casper’s Lullaby”, o el “Descent to Lazarus” de Horner. Con Hook me ocurrió lo mismo, escena por escena, melodía por melodía. Es más, a día de hoy, creo que sería capaz de tararear su hora y media de música de principio a fin… y así otras tantas de algunos de los grandes, Williams, Horner, Goldsmith, Bernstein, Barry, Newton Howard, Shore, Menken, Poledouris, Portman, Kilar, Elfman, Delerue, Broughton, Jones, Zimmer, Newman (sobre todo Thomas, pero también Randy), Morricone, Illarramendi, Corigliano, etc.
Y gracias a ellos, he aprendido a valorar que el cine hay que disfrutarlo de principio a fin. Desde que uno entra en la sala, hasta que sale. Porque, si la película lo merece, hay que empaparse de sus escenas, su fotografía, su guión, sus actores, y su música, siempre su música. Y, pese a las restricciones que el guión o el montaje pueden imponer sobre el ritmo o el desarrollo de los temas, en muchas ocasiones al compositor se le hacen dos regalos. Uno en forma del comienzo de la película, donde a lo largo de uno o dos minutos, puede ir haciéndote intuir qué vas a ver, o como te vas a sentir. Y sobre todo, el otro, en los títulos de crédito, en aquellos casos en que el compositor puede disponer de 7 u 8 minutos para desarrollar su obra a su antojo, ya sea en forma de cierre para el resto de la historia, o en forma de una suite que aglutine aquellos temas y momentos que, consciente o inconscientemente, has escuchado minutos antes, acompañando a esas escenas clave que luego comentarás con otros.
En ocasiones no es así, y por decisiones de marketing o producción, se opta por obviar el trabajo del compositor, e incluir una cancioncita pop que abrirá el disco de “Music inspired by the movie…”. Lástima.
Pero cuando al compositor le dan esa oportunidad, y él nos la regala, hay que saber aprovecharla, y agradecérsela escuchándola. Grandes bandas sonoras se resumen en sus títulos de crédito. Grandes acordes suenan mientras muchos, la mayoría, se levantan ruidosamente recogiendo su caja vacía de palomitas. Esas personas, a las que tal vez les ha encantado la película, probablemente no saben que posiblemente, una de las cosas que más les ayudó a conectar con las imágenes, fue esa música que oyeron pero no escucharon, y que siguen sin escuchar.
¿He dicho que me gusta el cine? A mi manera, supongo.
Buenas noches.
Acerca de esta entrada
Actualmente estás leyendo “Títulos de crédito,” una entrada de Bruno Abarca.
- Publicado el
- 07 de February de 2009 a las 03:40
- Categoría:
- Cosas varias

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