Teoría de los Concentrocitos de Abarca
“…Y es por eso que ahora os pido que cooperéis, y que me acompañéis en este reto de los finales de Junio. Estamos juntos en esto. Permitidme focalizar la atención en los apuntes de cirugía y médica cuando haga falta de modo que pueda aprovechar el tiempo y permitirme de vez en cuando ratillos despreocupados para pensar, escribir, disfrutar con mi gente, y/o estar en la parra, despreocupado, feliz y alegre. Ea. Tacatá.”
Discurso de Bruno Abarca a sus concentrocitos y neuropéptidos divagatorios, 25 de Abril de 2008.
Recientes investigaciones parecen confirmar la existencia de los Concentrocitos de Abarca. Estas células, presentes en el Sistema Nervioso Central, interfieren selectivamente en algunas transmisiones sinápticas estudiantiles mediante un neurotransmisor divagatorio, la divagatrina.
El concentrocito normal alterna periodos de ausencia de secreción de divagatrina (responsables de la concentración estudiantil basal) con periodos cortos de secreción de neuropéptidos divagatorios, en los que la concentración se bloquea y el paciente pasa a “estar en la parra” momentáneamente. Del mismo modo, cuanto más largo es el periodo de concentración, más largo será el periodo posterior de divagación, siempre en equilibrio. Si esta secreción se altera, se rompe el equilibrio, en tres fases bien diferenciadas:
- Distracción acentuada: Periodos cortos de concentración se alternan con grandes perioros refractarios desproporcionados de divagación, resultando en un estado perenne “en la parra”. Durante esta fase primaria, el individuo es feliz y descreocupado, sin conciencia de su problema.
- Estrés postdivagatorio: Tras el largo periodo de divagación, el estudiante se estresa por el tiempo perdido, frenando en seco la producción de divagatrina y concentrándose de nuevo. Sin embargo, el nerviosismo causado por ese estrés produce la lisis de concentrocitos, impidiendo la correcta concentración.
- Ranciedad social: Los productos resultantes de la destrucción de concentrocitos impiden el disfrute de los periodos normales de divagación “en la parra”, y modifican el ritmo circadiano del estudiante, que ahora se acuesta más tarde y duerme peor. Por esta razón el estudiante se vuelve más rancio e insoportable con los demás.
Nota: Ningún profesional en su sano juicio apoya esta teoría a día de hoy. Es más, dudo que se la hayan llegado a plantear. Esto sin embargo no hace más que conferir algo de misticismo y frikismo a la que ya se ha dado por llamar “Teoría de los Concentrocitos de Abarca“, cada vez con más aceptación entre el populacho biosanitario.
Otra nota: Siempre quise descubrir algo y ponerle mi nombre. Que ilusión, ains…
Acerca de esta entrada
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- Publicado el
- 25 de April de 2008 a las 10:54
- Categoría:
- Cosas varias, Medicina


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