Cuanto más lejos está, más pequeño se ve

Lo lejano se ve pequeño. Lo futuro, porque uno no sabría poner ni rostro ni lugar ni tiempo a las formas que se ven venir. Lo pasado, porque uno sólo juega a disfrazar instantáneas de recuerdos, y de identificarlas con un amasijo de emociones. En ello reside la gracia de todo: en saber que lo que hoy se ve pequeño en el futuro, mañana se verá grande, y pasado mañana de nuevo pequeño, al dejarlo atrás. Hace bien quien decide vivir su momento presente desde lo más alto. Desde ahí los horizontes se expanden, y uno ve todo mucho mejor.


Acerca de esta entrada