La vergonzosa actitud de España con el Fondo Mundial
Si hay una institución en Salud Global que puede presumir de efectividad, coherencia y transparencia, es el Fondo Mundial de lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria. Una institución creada en 2002 de forma paralela y vinculada (aunque independiente) a Naciones Unidas, para reunir fondos de donantes públicos (gobiernos) y privados (fundaciones y empresas, que no particulares), y canalizarlos hacia la financiación de programas de salud pública para la lucha contra tres de los principales problemas de salud en el mundo más empobrecido: el VIH/SIDA, la Malaria y la Tuberculosis.
El Fondo Mundial vino a renovar una fórmula de financiación de cooperación en salud bilateral (del país donante al receptor) cargada de problemas, como el hecho de que cuando la relación entre el donante y el receptor es directa, el donante puede decidir qué se hace y cómo se hace en base a intereses propios, sin que el receptor rechiste (de esta forma un país puede dirigir sus fondos, no a quien mejor los aprovecha, o al que más los necesita, sino al que le va a devolver mejores favores). El Fondo Mundial ayuda a formar y capacitar técnicos internacionales y locales para decidir qué programas de salud deben recibir la ayuda, y evaluar su funcionamiento y resultados. Si funcionan bien y consiguen los resultados propuestos, seguirán recibiendo apoyo económico. Si no, se priorizará otros que puedan hacerlo mejor. Para colmo, todo lo recogido en donaciones por el Fondo Mundial va a su destino, sin gastar dinero en la parte administrativa, que se financia por los intereses generados por el dinero en el Banco Mundial. A pesar de las (necesarias) dudas iniciales con el Fondo, y de las críticas al modelo de cooperación “por enfermedades” (¿Y si lo que hace falta es reforzar un sistema sanitario completo, más que luchar contra una enfermedad en concreto?) éste ha probado ser equitativo, estar bien gestionado, y tener una transparencia ejemplar.
Fruto de esa misma transparencia, el Fondo descubrió en octubre de 2010, gracias a una auditoría interna que él mismo realiza, la existencia de un fraude con las donaciones recibidas en algunos países. Exactamente, con 34 millones de dólares en Djibouti, Mali, Mauritania y Zambia. De inmediato, y tras los resultados de esta investigación interna, congelaron los fondos destinados a esos países, para cortar de raíz los posibles casos de corrupción, y adoptaron una serie de medidas adicionales para aumentar la seguridad y la lucha contra el fraude. Hace unas semanas, Associated Press se hizo eco de estos hechos, partiendo de la información de esos informes, insisto, publicados (y libremente accesibles desde su página web) por el Fondo Mundial.
¿Qué pinta España en todo esto? Pues que, junto con países como Alemania y otros miembros de la Unión Europea, nuestro país ha aprovechado este revuelo para congelar sus pagos al Fondo Mundial. Y esto me indigna enormemente:
- ¿Se va a poner España a dar ejemplo de lucha contra la corrupción? ¿Qué España, la de Camps, o la de los EREs en Andalucía?
- España, de una forma absolutamente vergonzosa, se mantuvo al margen y no dijo ni mu en la última ronda de donaciones al Fondo Mundial en Septiembre. Se esperaba una donación cercana a los 600 millones de dólares para los próximos 3 años (lo que le correspondería por su talla económica, de manera proporcional al resto de países), pero el gobierno anunció que aún no iba a donar nada. Y en esas seguimos. Todo esto, antes de aparecer ningún informe.
- Pongamos estas cantidades en términos relativos. El caso de posible corrupción implicaría 34 millones de dólares, de un total de 13.000 millones de dólares que el Fondo ya ha distribuido en los últimos años, con total transparencia y resultados positivos. ¡Y son ellos mismos los que han detectado, denunciado y tomado medidas, sin requerir la intervención de nadie!. Si se comparasen estas cifras con la Ayuda Oficial al Desarrollo de un país como el nuestro, tal vez debiéramos esconder la cabeza bajo tierra.
- Como sugieren en The Economist, parece que nuestros políticos han encontrado la excusa perfecta para cerrar el grifo, la excusa que andaban buscando para ahorrarse un dinero que han malgastado ya por otro lado.
- Al igual que The Lancet sugiere a Alemania, si España quiere hacer las cosas bien, lo suyo tal vez sea seguir garantizando una financiación adecuada para el Fondo Mundial, y además ayudar a vigilar que se siga luchando, incesablemente y con rigor, contra la corrupción, dentro y fuera de la Organización.
La cooperación internacional en salud tiene mil cosas cuestionables, y su financiación también. Es necesario vigilar y asegurar que los fondos van, no sólo a donde hace falta, sino también a donde se aprovechan adecuadamente. Y, en mi opinión, si alguien, a pesar de un manchurrón en el expediente, está poniendo sobre la mesa un modelo para hacer las cosas bien (posiblemente con una transparencia que pudiera servir de ejemplo a algunos gobiernos y ONGs), es el Fondo Mundial. Ignorar esto sería, como mínimo, irresponsable.
P.d.: En septiembre de 2010 estuve en Lesoto, visitando algunos proyectos de lucha contra la transmisión vertical del VIH/SIDA del Fondo Mundial, en el contexto de la campaña “Born HIV Free”. ¿Quieres leer más?
Acerca de esta entrada
Actualmente estás leyendo “La vergonzosa actitud de España con el Fondo Mundial,” una entrada de Bruno Abarca.
- Publicado el
- 18 de February de 2011 a las 02:08
- Categoría:
- Cooperación, Nacidos sin VIH, Salud Pública



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