Dos semanas en Kuito
La incertidumbre es mucha y la sensación la de vivir al día, con lo puesto. En realidad tengo más que lo puesto, claro, en muchos sentidos. Pero las sensaciones son las sensaciones y hay que concederles su importancia. Apenas llevo tres semanas por Angola, y dos en Kuito, y no sé cuánto tiempo estaré por aquí. Me planteo esta estancia y este trabajo a medio y largo plazo, pero claro, nunca se sabe. Ahí está la incertidumbre: en querer acercar los pasos, y querer saber a donde lleva todo, cuando apenas acaba de empezar. Ahí está la sensación de vivir con lo puesto: decidir no pensar, por un tiempo, en los medios y largos plazos; ir día a día, semana por semana, hasta que todo se vaya ordenando y sedimentando.
Kuito es una ciudad pequeña, o un pueblo grande. Hay pocas cosas y todo pilla a mano. Es fácil sentirse ajeno, y poco a poco bienvenido, por toda esa gente que ha llegado antes que tú y que te hace la entrada algo más fácil: españoles, checos, italianos, entre otros, y sobre todo cubanos, gente que te dice “aquí somos familia”. Fuera de ese micromundo de expatriados está el otro mundo, igual de real, pero de aquí y más grande. Aún no puedo decir que lo conozca, ni pienso etiquetarlo. Tiempo al tiempo.
La situación sanitaria es complicada, y simplificar los motivos no parece buena idea. Pero si algo destaca entre lo demás es la necesidad de profesionales sanitarios bien formados y en número suficiente. Los años de guerra civil han dejado a Angola sin personal cualificado en muchos sectores, y los pocos que hay también están tentados por salir a otros lugares, con más posibilidades. Las instituciones de salud pública necesitan un empujón grande, y un apoyo para orientarse con el rumbo adecuado. Y en esas estamos. Paso a paso, con muchos planes, muchos obstáculos y mucho trabajo, intentando hacer las cosas bien y en equipo, construyendo las bases de lo que puede ser.
Me siento libre, me siento capaz, y estoy ilusionado. Lo veo todo difícil y eso me asusta. Pero también me motiva. No sé cómo ni dónde estaré dentro de un tiempo. Pero creo que ahora mismo estoy como y donde quería y quiero estar. Y habrá que apoyarse en ello, que no sabemos qué pasará mañana.
¿Echar de menos? Claro. Y más que vendrá. Pero no, por ahora no me siento lejos.
Acerca de esta entrada
Actualmente estás leyendo “Dos semanas en Kuito,” una entrada de Bruno Abarca.
- Publicado el
- 26 de February de 2012 a las 18:50
- Categoría:
- Cooperación, Reflexiones

3 comentarios
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