Decisiones
En su momento titulé esta foto como “Decisiones“.
“Decisiones”, porque mientras el metro se mueve, el chico espera un paso por detrás que todos los demás viajeros. Tal vez, sólo tal vez, el metro se detuvo, abrió sus puertas, los pasajeros subieron, y el metro se volvió a ir, sin que el chico protagonista se moviese. Tal vez se hubiese dado cuenta en ese momento de que la corriente en que se movía no era la suya. En ese caso, habría permanecido unos segundos impasible, con la mirada perdida, ignorando el metro, para a continuación dar media vuelta, salir de la estación, y retomar las riendas.
Hace ya un tiempo que no veo a Will. La última vez que lo vi andaba cabizbajo por las bodegas, apático. Me pareció verle más mayor, como si en estos últimos meses hubiese dejado atrás dos o tres años. En la bodega entonces resonaba el mismo ruido de pasos que hoy. Es Roberts, que no deja de caminar arrastrando los pies en su camarote mientras sujeta un libro con la mano izquierda y hace grandes aspavientos con la derecha, como si le ayudara a razonar las cosas. Lleva así ya mucho tiempo y por eso decidí replegar las velas del barco, para que ningún sonido ni movimiento le inmutase.
Pero esto no funciona, y precisamente por eso todo muere lentamente. Will no esta bien, yo tampoco, y ni siquiera esto es útil para Roberts. De una forma cíclica es como si la madera, de no moverse, se pudriera, y el barco hiciera aguas. Y todo por querer aplazar unas semanas la decisión de izar las velas de nuevo, a costa de intentar hacerle un flaco favor a Roberts, que no es nadie sin nosotros. ¿Y si las cosas son difíciles porque las hago difíciles?
¿Qué es lo importante? Es difícil de precisar. En ocasiones el día a día, y en otros momentos parece que los sacrificios pensando a medio y largo plazo. Pero siempre la vida, y las personas. Y parece mentira que no sea capaz de darme cuenta hasta que la brisa me abre los ojos de par en par.
Lo malo es que aún así, me cuesta pensar con claridad. Lo bueno es que incluso así, puedo decidir capitanear de nuevo la nave desde ya, sin estancarme, lamentarme, ni culpar a las circunstancias, ni esperar un punto de inflexión que no llega con el tiempo, sino con la determinación de querer ganar batallas y rescatar sonrisas de los bostezos.
Buenas noches. Y buenos días.
Acerca de esta entrada
Actualmente estás leyendo “Decisiones,” una entrada de Bruno Abarca.
- Publicado:
- 01.11.09 2:12
- Categoría:
- Carta desde..., Reflexiones








3 comentarios
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