A corto plazo

Uno no es joven eternamente. El mismo oxígeno que te llena los pulmones es lo que a la larga oxida esas bisagras que antes se movían con una facilidad pasmosa.

Aunque estoy haciendo lo que quiero hacer, a veces me siento cansado, superado. No por las condiciones físicas (que pueden ser duras), ni por las dificultades en la comunicación, que cuando se superan tampoco consiguen llenar del todo el vacío. Debe ser algo más, y debe estar dentro, bien dentro, tal vez en lo que uno desea.

Con el tiempo unas cosas dejan de tener una importancia que en otro tiempo fuese capital, y otras cosas ocupan su lugar. Cuando uno cambia, cambia lo que desea, y cuando los objetivos implican retos de considerable tamaño, los apoyos necesarios para mantenerlos en pie también necesitan un refuerzo. Una vuelta de tuerca.

Intento diagnosticar y diagnosticarme, porque en parte no me entiendo. Y creo que, no sin esfuerzo, termino llegando al quid de la cuestión, que posiblemente sea tan humano como simple, y en parte egoísta: la necesidad de sentirse útil. De no hacer cosas por otros, uno termina queriendo todo para sí, creyéndose protagonista de todo. La sensación puede ser parecida cuando lo que se hace por otros se ahoga en medio de la burocracia, lo relativo de lo indirecto, sufrimientos colaterales, o esos “a largo plazo” que a largo plazo sólo sirven si en el camino hay montones de cortos plazos que le den sentido y renueven la fuerza y las ganas de. Y no, ese “a largo plazo” no me deja sentir, vivir lo vivible, ni disfrutar del todo.

Tal vez sea por inmadurez o, como quiero pensar, justo por lo contrario, por haber crecido, vivido otras cosas, y priorizado elementos fundamentales para mi que ahora me quedan lejos (o más cerca que nunca, según se mire). Es más, creo que, por lo que veo en muchos, esta epidemia salpica a más de los que lo creen. Necesito reforzar mis pilares para mantenerme en pie, y todos, absolutamente todos, pasan por sentir que lo que hago sirve para algo y para alguien. Porque si lo que hago lo estoy haciendo sólo por mi, créeme, no me merece la pena, ni el esfuerzo, en lo más mínimo.

Hoy está ya oscuro, aunque siento clarear algo por dentro, a pesar del cansancio y gracias a este rato. Mañana, cuando amanezca, pienso hacer que amanezca todo. Las cosas siempre pasan por una razón, y a menudo se nos olvida buscarla. Ya era hora de hacerlo.

Un abrazo. Y aún más fuerte a todos aquellos que os peleáis a corto plazo por unos largos plazos que a veces parecen inalcanzables, o casi inexistentes. En lo que a mi me toca, gracias. Existen.


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