Mis libros de fotografías (I) - Sebastião Salgado

Los libros de fotografías tienen carácter, expresividad, genio, y algunos son auténticos tesoros. Ver fotos impresas no tiene nada que ver con ver fotos en un ordenador, y lo mismo pasa con las fotos en un buen libro de fotografías. Te introduce en la historia, el reportaje, o en el hilo conductor de una serie de imágenes y, si te gustan, te abstraes de todo lo demás.

Hoy me animo a mostraros mi pequeña (aunque digna, oiga) biblioteca fotográfica, a ver si mis recomendaciones pueden ser de interés para alguien, y si alguien tiene otras recomendaciones para mi, que siempre se agradecen. Suelo comprarlos en Amazon, así que de paso os dejo enlaces (patrocinados, que conste) por si os interesan. Empecemos…

Los primeros libros que llegaron a la estantería fueron los de Sebastião Salgado, así que el primer capítulo de esta serie de entradas va dedicada a él. Este famoso fotógrafo brasileño en un principio era economista, pero en 1973 se lanza a la fotografía, y en 1977 se une a la Agencia Magnum. En 1994 abandona ésta para crear su propia agencia, en París. Salgado decide los temas en que quiere trabajar, y a menudo acomete enormes proyectos por todo el mundo, y sobre todo por las regiones más empobrecidas del planeta. Trabaja en blanco y negro, con una sensibilidad que a mi me parece impresionante. Sinceramente, no sé si lo que siento por su trabajo es admiración o pura envidia. O algo de las dos.

Sólo tengo cuatro de sus libros.

  • Migrations: Humanity in Transition (”Éxodos”, en la edición española) es el primer libro de Salgado que llegó a mis manos. Más de 400 páginas llenas de imágenes para, como su propio autor dice, contar la historia de la humanidad en tránsito. Salgado dedicó 6 años y recorrió 40 países para llevar a cabo este sobrecogedor trabajo, fotografiando las vidas de aquellos que, por fuerzas que no pueden controlar, deben abandonar sus raíces y su casa. Emigrantes y refugiados son los protagonistas de estas historias, que muestran ese presente del nuevo milenio, que a veces no miramos. Si tuviera que elegir un libro entre todos, sería este. Recorrer sus páginas es cuestionarse la forma en que uno ve las cosas.
  • The Children (”Retratos de los niños del Éxodo”, en la edición española). “Me voy a sentar aquí. Si queréis que os haga una foto, vais a poneros en fila. Después, podéis iros a jugar”. Esto es lo que dijo Salgado, a modo de juego, a los niños que se arremolinaban alrededor de él durante uno de sus viajes a Mozambique. Y a partir de aquí surge este libro, una serie de retratos de 90 niños, algunos orgullosos, otros tristes o pensativos, otros alegres y divertidos, de todas partes del mundo, que quisieron dedicar unos segundos al fotógrafo y posar para él.
  • Workers: An Archaeology of the Industrial Age (”Trabajadores, una arqueología de la era industrial”) es otro de sus grandes trabajos, y previo a Éxodos, aunque yo adquirí este libro más tarde, después de conocer el anterior. Workers pretende ser, al mismo tiempo retrato y homenaje, de trabajadores manuales de los 26 países que Sebastião Salgado recorrió para documentar el tema. Todo el libro resulta espléndido, pero si hay una serie que me impactó fue la de los trabajadores en las minas de oro de Sierra Pelada, en Brasil. Mi otro gran libro de Salgado.
  • Sahel: The End of the Road (”Sahel, el final de la carretera”). Este título, uno de los primeros trabajos de Sebastião Salgado, es el resultado de los 15 meses que pasó entre 1984 y 1985 trabajando con la ONG Médicos Sin Fronteras en la región africana de Sahel (Chad, Etiopía, Mali y Sudán), sacudida por la sequía y la hambruna. Esta selección de unas 80 fotografías es, posiblemente, una de las más duras que he visto, y no puede dejar indiferente a nadie. Estas fotos dan voz a muchos, que gritan con fuerza.

La obra de este fotógrafo no se queda aquí, sino que es aún más amplia, con algunos títulos que aún no tengo, pero que espero tener algún día: An Uncertain Grace, con el que de nuevo recorre el mundo para retratar la realidad a su manera; Terra: Struggle of the Landless, en el que documenta su Brasil natal entre 1980 y 1996; The End of Polio: A Global Effort to End a Disease, testigo de la campaña de erradicación de Poliomielitis en 5 países africanos, junto a UNICEF; Africa, la publicación más reciente del fotógrafo, que es una selección de sus fotografías en ese continente; y Génesis, su último gran proyecto, aún en elaboración, consistente en un recorrido por los últimos espacios vírgenes del planeta.

Espero que os haya gustado esta recopilación, y las siguientes que vendrán. Por supuesto, si vosotros mismos queréis hacer alguna recomendación de algún libro, podéis usar los comentarios. ¡Serán más que bienvenidas!

Nota: Os recuerdo que estos enlaces son patrocinados, de modo que si accedéis a Amazon a través de ellos y compráis algún título, me llevo un pequeño porcentaje a modo de descuento en compras futuras (sin que a vosotros os cueste más, claro).

Escrito el 01/18/10 1:28 | 1 comentario | Archivado en: Fotografía

Las fotos que vendrán…

Puede parecer una tontería, pero hoy es un día significativo fotográficamente hablando. Me toca crear una nueva carpeta “2010″ en mi carpeta de fotografías originales, mover la carpeta “2008″ al disco duro externo, actualizar la sincronización de carpetas en Lightroom y crear también una nueva categoría “2010″ en el fotoblog, completamente vacía, a la espera de llenarse con instantáneas a lo largo del año.

Y junto a esos procesos (mécanicos ellos), la reflexión fotográfica del día, similar a la que tuve hace un año, hace dos, y hasta hace tres: “¿Qué fotos haré este año?”.

Hasta 2003 nunca me había interesado la fotografía, más allá de echar algún carrete en algún viaje, y me daba lo mismo hacerlo con mi compactilla de primera comunión, que con una cámara de cartón de usar y tirar con 27 fotos. Ese año, y con motivo de un viaje a Argentina, que quise documentar, hice 6 carretes de fotos. Al año siguiente, 2004, la historia se repetía, con la misma compacta analógica, en mi primer viaje a Camerún. Esta vez, y tras haber podido mostrar algunas de las fotos del viaje anterior en la facultad, para una campaña de Navidad, quise hacer mejores fotos. 6 carretes, de nuevo. En 2005 dí un paso más allá, y me compré una compacta de 5 megapíxeles, una HP945c, de la que guardo gratos recuerdos, para documentar algo mejor un nuevo (segundo y último) viaje a Camerún. A la vuelta, me iba a Londres un año, excusa adicional para tener una cámara “decente”. Apenas saqué la cámara de paseo más que un par de veces en esos meses, aunque ya en 2006 el gusanillo de la fotografía me había picado más en serio. ¿Por qué? Porque cuando uno viaja, descubre cosas que le llaman la atención, y ese año viajé bastante: hasta junio en Londres, en verano de interrail por Italia y de reunión internacional de estudiantes de medicina en Budapest y Serbia. En febrero de ese año descubrí flickr, y en octubre compré mi primera réflex, una 350D de segunda mano. 2007 comenzó de nuevo con espíritu viajero (Londres, Australia, Polonia) y lo terminé con la sensación de haber hecho ya buenas fotos, y pensando si en 2008 tendría oportunidad de hacer mejores fotos. Ese 2008 viajé menos (Viena, Budapest, Praga), pero hice más fotos, con más interés por la foto callejera, y terminé montando mi fotoblog, allá por octubre. Cuando terminé 2008, la misma sensación: “¿tendré oportunidad de hacer mejores fotos en 2009?”. Sinceramente, creo que así fue. 2009 ha sido el año de madurar un poco, fotográficamente hablando, y de ganar en “sinceridad” con las fotos. Ha sido un año con un gran viaje, indudablemente, pero ha sido también el año en que he sabido salir a hacer fotos a la calle sin artificios, sin objetivos raros, sin focales extremas, sólo mis ojos, focales más o menos comunes, y lo que ocurría alrededor. Ah, y por cierto, he ganado por primera vez algo en algo parecido a un concurso de fotografía: finalista en la categoría “Best European Photoblog” en los Photoblog Awards 2009. Ole.

Y ahora, 2010. Un año que comienza con grandes ganas de descubrir eso a lo que apenas le he echado aún el diente: la fotografía callejera. Con algo de suerte, tal vez sea éste el año de aprender a capturar momentos y escenas únicas que pocos más ven, y de descubrirme a mi en esas escenas y momentos.

Escrito el 01/01/10 21:19 | 5 comentarios | Archivado en: Fotografía

Actimel, ¿realmente ayuda a tus defensas?

actimel

Actimel es un producto lácteo probiótico producido por Danone, que contiene Lactobacillus Casei DN-114.001. Danone, sin despeinarse, no duda en decir en su publicidad que Actimel “ayuda a reforzar las defensas” de cualquier persona sana de cualquier edad. Por si fuera poco, añade que está recomendado por la Organización Mundial de la Salud y avalado por un puñado de prestigiosísimos estudios científicos. Con este artículo pretendo discutir lo que Actimel indica en su publicidad.

De este tema se ha hablado mil veces (Actimel no puede alardear de bacterias, Susanna Griso vuelve a la carga con el Actimel, Canarias y el Actimel, No es magia ni ciencia, los niños andaluces premian a Actimel, etc). Sin embargo, quiero aportar mi granito de arena, criticando cada uno de los 5 estudios que Actimel cita como evidencias científicas en su página.


1. El efecto de Lactobacillus Casei sobre la incidencia de procesos infecciosos en niños

Uno de los 5 estudios citados por Actimel como evidencias científicas en su web es “El efecto de Lactobacillus Casei sobre la incidencia de procesos infecciosos en niños/as” [ARTÍCULO COMPLETO]. Se trataba de un ensayo clínico controlado y aleatorizado por clústers a doble ciego en niños de 3 a 12 años de Barcelona, con posterior análisis con intención de tratar. El estudio fue financiado por Danone. Un grupo se trató con placebo, mientras que el otro recibió, durante 20 semanas, dos unidades diarias de Actimel (el doble de lo recomendado diariamente por el fabricante). Aquí surge la primera cuestión. Puesto que ya se conocen productos como los yogures, con efectividad probada, ¿por qué comparar Actimel con placebo en lugar de con yogur normal? ¿Y por qué dar dos botecitos diarios de Actimel en lugar de uno?

Las diferencias halladas entre ambos tratamientos (Actimel y placebo) no fueron significativas, ni en la duración en días de los procesos infecciosos de vías respiratorias altas, gastrointestinales ni procesos alérgicos, ni en el número total de días sin enfermedad, ni en el absentismo escolar por enfermedad, ni en cuanto al número de anticuerpos IgA, ni en la satisfacción global de la intervención nutricional (la satisfacción fue evaluada como “mucho” o “muchísimo” por el 80% del grupo de niños que recibieron placebo y el 82% del grupo de niños que recibieron Actimel). La únicas diferencias significativamente estadísticas que se hallaron fueron en la incidencia de niños con enfermedades de las vías respiratorias bajas (32% en el grupo de Actimel, y 49% en el grupo de Placebo), y en la incidencia de fatiga (3% en el grupo de Actimel y 13% en el grupo de placebo). No sabemos cómo se midió esa fatiga, ni parece que su medida estuviera incluida inicialmente en los objetivos del estudio.

¿Tiene valor clínico un descenso como este tras tomar nada más y nada menos que 280 botecitos de Actimel a lo largo de 20 semanas? Para ayudar a contextualizarlo, diré que el precio de esos 280 botecitos (para un niño), costaría en un gran supermercado, 150,3€.


2. Efecto de la leche fermentada con Lactobacillus casei DN-114001 en las defensas de estudiantes sometidos al estrés de los exámenes

Este artículo fue publicado en una revista a la que no está suscrita, ni la Biblioteca del Servicio Andaluz de Salud, ni la Biblioteca de la Universidad de Granada, ni la Biblioteca de la Escuela Andaluza de Salud Pública, que son las tres a las que tengo acceso como Médico Interno Residente del Servicio Andaluz de Salud. Sí se puede acceder al resumen del artículo.

Debido a lo anterior, no voy a poder comentar gran cosa de la metodología: se compararon 2 grupos de estudiantes universitarios durante 6 semanas (tres previas al comienzo de los exámenes finales, y las otras tres durante los exámenes). A los del primer grupo se les administró un vaso diario de leche semidesnatada. A los del segundo grupo se les administró 2 unidades diarias de Actimel.

El estudio no halló diferencias en los niveles de estrés en ambos grupos. Sí halló diferencias significativas en la cifra absoluta de linfocitos en sangre. Mientras que el grupo tratado con leche semidesnatada tuvo un descenso en la cifra de linfocitos de 40±120/mm3, el grupo tratado con Actimel tuvo un aumento de 370±110/mm3. Para entender la importancia de estas cifras, debemos saber que la cifra normal de linfocitos en sangre (en una persona sana) está comprendida entre 1300 y 4000 por milímetro cúbico. ¿Tiene importancia una diferencia de 410 linfocitos en ambos grupos, cuando ambos valores son normales?

El estudio también halló diferencias en la cifra absoluta de células CD56 (cuyas cifras normales están entre 130 y 400 por milímetro cúbico): un descenso de 51.97±21.33/mm3 en el grupo del vaso de lecho y un aumento de 17.29±17.27/mm3 en el grupo de Actimel.

A partir de este estudio no se puede concluir que la salud de las personas que tomaron Actimel fue mejor, ni que Actimel les ayudó a evitar o prevenir enfermedades. Este estudio sólo analizó datos de laboratorio, sin valorar su importancia clínica o su impacto en la salud de las personas. ¿Enfermaron menos los estudiantes que tomaron Actimel? ¿Se encontraban mejor? ¿Fueron sus infecciones más leves? Esas son las preguntas que interesan, y para las que el estudio no da respuestas.


3. Efecto de la ingesta diaria de leche fermentada que contiene Lactobacillus casei DN114001 en la capacidad de defensa innata en personas sanas de mediana edad.

Como profesional del SAS, o estudiante de la Escuela Andaluza de Salud Pública, tampoco tengo acceso a este artículo (y comienza a ser frustrante…). Sí puedo acceder a un resumen. De este artículo, debo destacar que está escrito por investigadores de la Universidad de Navarra, y publicado en una revista de la misma Universidad. Desconozco si esto puede implicar algún tipo de conflicto de intereses en el equipo editorial que admitió el artículo.

Se realizó un ensayo clínico con 45 personas sanas de edades comprendidas entre 51 y 58 años, divididos en dos grupos, uno que recibió 3 unidades de Actimel diarias, y otro que recibió placebo. El resumen habla, sin aportar cifras concretas, de un incremento en la capacidad oxidativa de los monocitos y un incremento en la actividad de los Linfocitos NK, sin que hubiera cambios en la proporción de células del sistema inmunitario.

Este estudio no valora la importancia clínica de estos hallazgos de laboratorio, y si tienen impacto en la salud de las personas, o en su capacidad para hacer frente a infecciones. Por ello, no se puede concluir, tras este estudio, que Actimel ayude a prevenir enfermedades, ni a mejorar la salud de sus consumidores.


4. Estudio sobre las infecciones de invierno en personas mayores

De nuevo, no puedo acceder al artículo completo, aunque sí a un escueto resumen, y algo más de información en la página web de Actimel. De los 4 investigadores que participaron en este estudio, 3 pertenecen a un centro de investigación de Danone, lo que puede conllevar un conflicto de intereses. Además, ésta es la revista de la International Academy of Nutrition and Aging (institución creada en 1998 por la Fundación Novartis, que ahora mismo pertenece a una empresa que gestiona publicidad de empresas farmacéuticas). Danone es miembro de la Comisión Operativa de esta institución. Desconozco si ambos posibles conflictos de intereses han sido considerados por los autores y el equipo editorial de la revista.

Desconozco la metodología y desarrollo del estudio, aunque sabemos que se compararon dos grupos de personas mayores de 60 años. Los miembros de un grupo tomaron dos unidades de Actimel diarios durante tres semanas, mientras que los del otro grupo no tomaron nada (en los resúmenes no se indica que recibieran placebo, lo que puede conducir a un sesgo de información).

No se observaron diferencias en la incidencia de infecciones, aunque sí hubo diferencias significativas de un 20% en la duración de las patologías: la duración media de estas patologías en el grupo que no tomó nada fue de 8,7 ± 3,7 días, mientras que en el grupo que tomó 2 unidades diarias de Actimel fue de 7 ± 3,2 días.

El estudio sí prueba que hubo una disminución en la duración de las patologías en el grupo que tomaba Actimel (el doble de la dosis recomendada), aunque pequeña (inferior a un 20%). Sin embargo, por no tener acceso al estudio completo, desconozco si la aleatorización se realizó correctamente, si ambos grupos eran comparables, si se introduzco un sesgo de información por no ofrecer placebo al grupo control. Mis dudas al respecto se agudizan por los conflictos de intereses debidos a que los investigadores trabajasen en un centro de Danone, y a que Danone sea miembro de la Comisión Operativa de la Institución en cuya revista fue publicado el trabajo.


5. Estudio sobre la flora intestinal de los niños

En esta ocasión sí puedo acceder al artículo completo. Se trata de un ensayo clínico aleatorizado, en el que participaron 39 niños sanos de edades comprendidas entre 10 y 18 meses, distribuidos en tres grupos: unos recibirían leche fermentada con yogur y Lactobacillus (grupo de Actimel), otros un yogur tradicional, y otros una leche no fermentada, durante un mes. El análisis realizado fue por protocolo, en el que no se consideraron las pérdidas durante el estudio (de 39 sujetos, sólo se analizaron 26). Este tipo de análisis evalúa eficacia, pero no efectividad, y da una visión menos real que el análisis por intención de tratar.

El estudio evaluó la composición de la microflora intestinal de los niños. No hubo diferencias entre grupos en la población bacteriana, ni sus metabolitos. En cuanto a la actividad enzimática bacteriana, hubo algunas variaciones, aunque principalmente interindividuales, y principalmente en niños con valores iniciales extremadamente altos (uno en el grupo que tomó yogur, y tres en el grupo que tomó yogur y Lactobacillus). Estos últimos resultados, además, no coinciden con los otros estudios previos, con resultados contradictorios. En el grupo que tomó Lactobacillus, se hallaron más Lactobacillus en heces.

No se puede concluir de este estudio ningún aspecto clínico, sino tan sólo aspectos microbiológicos y de laboratorio. La muestra inicial era, además, muy pequeña (39), que se vio reducida por las pérdidas (a 26), al hacerse un análisis por protocolo (un tipo de estudio que no prueba efectividad práctica, sino eficacia teórica, y en estudios de no-inferioridad). Los cambios observados, además, ocurrieron principalmente en individuos particulares (1 en un grupo, y 3 en otro). La salud de los niños, o la composición de su sistema inmune, no fueron evaluadas. Por ello tampoco se puede concluir de este estudio que Actimel refuerce las defensas naturales del niño en periodo de destete.


Resumiendo algunos aspectos…

Al menos en 3 de los 5 estudios existen evidentes conflictos de intereses por la participación de investigadores de Danone en ellos, su financiación, o la relación de los investigadores con la revista en que se publicaron los artículos. En 4 de los 5 estudios, el grupo tratado con Actimel recibió el doble o triple de la dosis recomendada. Sólo 2 de los 5 estudios muestran resultados médicos (referidos a prevención de enfermedades, menor duración de estas, o mejoría del estado de salud), y ambos son de relativa poca importancia (menos de un 20%, en comparación con el placebo o con no tomar nada). Los estudios, en general, tuvieron tamaños de muestra bastante reducidos.

En mi opinión (aunque estaría bien que fuera alguna institución pública española la que dijese algo), Actimel no puede decir en su publicidad que “ayude a las defensas”, ni que esta afirmación esté respaldada por numerosos estudios científicos, porque éstos no dan evidencias de dicha afirmación. Ya en Reino Unido la Advertising Standards Authority prohibió la comunicación de tal mensaje en su publicidad, tras analizar los artículos que en ese país se mostraban como evidencia científica (uno de los cuales está entre los 5 artículos que he comentado aquí).

Con este artículo pretendo hacer pensar acerca de la publicidad que nos bombardea continuamente (a nosotros y a nuestros hijos), y como en ocasiones, bajo la bandera de lo “científicamente probado”, se esconden medias verdades que apenas llegamos a adivinar. He pretendido ser lo más objetivo posible, y basarme en los estudios citados por Actimel en España para hacer mi crítica. No tengo ningún tipo de conflicto de intereses al escribir esto, y cualquier error que pueda haber cometido viene más por ser aún un Médico Interno Residente de Medicina Preventiva y Salud Pública en formación, que por mala intención o voluntad.

Escrito el 12/24/09 13:55 | 7 comentarios | Archivado en: Salud, medicina

Canon Powershot S90, un pseudo análisis

s90

Desde que adquiriera mi primera réflex digital (una Canon 350D) hace tres años y me enganchara a la fotografía, siempre he mirado a las compactas con malos ojos. Es más, hace unos escasos 6 meses escribí un artículo en el que las vapuleaba sin piedad: “Cuantas más compactas conozco… más quiero a mi réflex”. En ese artículo criticaba su mala calidad de imagen y su alto ruido a ISOs bajos, su lentitud al hacer click y su incómodo manejo de controles manuales, etc. Sin embargo, terminaba diciendo, literalmente, que estaba “deseando que aparezcan en el mercado cámaras compactas que me hagan cambiar de opinión”. Bueno, pues esas cámaras han aparecido, y he cambiado de opinión (al menos en parte, claro, que siempre queda algo de cabezonería residual).

Adquirí una Canon Powershot S90 hace poco más de una semana, tras haber visto que, por sus características, podría ser la hermana pequeña perfecta de mi Canon EOS 40D. ¿El uso que tengo pensado darle? fotografía callejera, excursiones breves en las que me da pereza llevar el equipo grande, y el día a día en mi mochila, por si surge algo.

Canon Powershot S90
6mm (28mm equiv), f2.5, 1/500, ISO 320, -1/3EV

¿Qué destaco de la cámara? Pues allá voy…

Tamaño y construcción

Es chiquitaja de verdad, no como las bridge (¡argh!) o las de la gama de la G10 y G11. Cabe en un bolsillo sin problemas e, incluso abriendo el zoom, no abulta. Por poner un ejemplo, es tan sólo 2mm o 3mm mayor (en largo y ancho) que una tarjeta de crédito, aunque más gruesa, obvio. También es algo más pequeña que la Panasonic Lumix LX3, su pariente más cercana. Tiene un diseño sencillo, no parece plasticosa, y se sujeta fácilmente, aunque no falta quien ya le ha diseñado una empuñadura bastante interesante. La pantalla, de 3 pulgadas y 460.000 puntos me parece muy buena, y es ocupada por completo al mostrar las fotografías, en formato cuatro tercios. No he notado grandes problemas a pleno sol y hasta ahora no me he llevado impresiones erróneas respecto a si una foto estaba o no nítida. No tiene zapata para flash (ni falta que le hace), pero incorpora un flash pequeño en la parte superior izquierda.

El objetivo, sensor y procesador

Su objetivo merece mención aparte. Es el equivalente a un 28-105mm, con una luminosidad que va desde f2 a f4.9. Por si fuera poco, ese f2.0 no es puro márketing sin más, sino que la luminosidad se mantiene decentemente conforme hacemos zoom: f2.0 a los 28mm, f2.5 a los 35mm, f3.2 a los 50mm, f4.5 a los 85mm y, finalmente, f4.9 a los 105mm. Las aberraciones cromáticas no me parecen un problema, por lo que he visto por ahora, aunque aparecen a grandes contrastes y diafragmas abiertos. Obviamente, también cuenta con estabilizador óptico IS.

El sensor es un CCD de 10 megapíxeles, con un tamaño de 1/1,7 pulgadas, de una superficie un 40% mayor que la de la mayoría de las compactas, y de dimensiones similares a los sensores de la Canon Powershot G11 o la Panasonic Lumix LX-3. El procesador es el DIGIC IV, el último de Canon.

Canon Powershot S90
22,5mm (105mm equiv), f4.9, 1/250, ISO 160

Manejo de controles

Si hay algo que me ha parecido brillante en esta cámara, es la comodidad de su uso en el modo manual o semiautomáticos. Además de la típica rueda de selección de modos, la cámara tiene dos ruedas, una en la parte posterior, que puedes accionar con el pulgar derecho, y otra rodeando al objetivo, en la parte anterior, que puedes accionar con la mano izquierda.

En la parte superior de la cámara, entre el zoom (una palanquita bajo el disparador) y el botón de encendido, dispone de un botón que permite elegir qué parámetro se controlará con el anillo frontal. Puedes controlar el balance de blancos, el enfoque manual, apertura, compensación de exposición, la ISO, o incluso el zoom (permitiéndote pasar de 28mm a 35mm, 50mm, 85mm y 105mm mucho más rápido que con el mando normal del zoom).

En cuanto a la rueda posterior, permite controlar dos parámetros diferentes (que dependen del modo que estés usando, y el parámetro que estés controlando con el anillo frontal). Para pasar de un parámetro a otro, basta con presionar la parte superior de la rueda.

Este sistema, sencillísimo en su manejo, te permitirá controlar hasta tres parámetros directamente, sin necesidad de acceder para eso a ningún menú. Para mayor comodidad, y en caso de que no pusieras el control de la ISO en ninguna rueda, bastará con presionar el botón central de la rueda posterior para controlar la ISO.

En la siguiente tabla podemos ver las funciones que podemos asignar a cada rueda (la anterior viene representada por un anillo hueco, y la posterior por un círculo con unas marcas) en cada modo:

s90-tabla

Imaginemos un par de configuraciones posibles, que encuentro especialmente cómodas:

  • Modo manual, con control del zoom en el anillo frontal, y de la velocidad y el diafragma con el anillo posterior. Presionando la parte central del anillo posterior, controlaremos también la ISO.
  • Modo de prioridad a la apertura o la velocidad, con control de ISO con el anillo anterior, y control de la compensación de exposición y la velocidad o apertura (respectivamente) con el posterior.

Por si fuera poco, también puedes configurar un botón de la parte posterior para que tenga la función que tú desees, desde bloquear el enfoque o la exposición, hasta activar el enfoque servo, pasando por activar el modo de contraste inteligente, seleccionar la medición de luz, el balance de blancos, o apagar la pantalla.

Sinceramente, es un placer poder ajustar hasta 4 parámetros distintos, a nuestro antojo, sin necesidad de acceder a ningún menú, y sin marearse con botones. Eso sí, el anillo posterior podría ser algo mayor, o hacer “clicks” intermedios al girarlo, como el anterior. Ha sido un detalle que se les ha pasado.

Canon Powershot S90
6mm (28mm equiv), f2, 1/60, ISO 160

Velocidad de respuesta

Si vas a hacer fotografía callejera, no puedes permitirte el lujo de esperar un rato entre que presionas el disparador y la cámara realmente toma la fotografía. La Canon powershot S90 no es tan rápida como una cámara reflex con un objetivo de enfoque ultrasónico, pero responde bien y bastante rápido. No me he parado a medir ese retardo al presionar el disparador (otros sí, y hablan de tan sólo 160ms), pero sí he comprobado que, con buena luz, no me pierdo ninguna foto. Hacer click y obtener la foto es casi inmediato, aunque puede haber cierto retardo si a la cámara le cuesta enfocar. ¿Y le cuesta enfocar? Pues la verdad es que no. Enfoca bastante rápido, y muy silenciosamente. La cámara dispone de una luz roja de ayuda al enfoque (mucho mejor que algunas réflex, que aún usan ráfagas de flash), que puedes desactivar desde el menú si lo deseas.

Si además conoces la distancia hiperfocal para ciertas focales y aperturas (yo encuentro fácil recordar algunas para 28mm: 3m para f2, 1,5m para f4, y 1m para f5.6), es fácil preenfocar y disparar luego sin ningún tipo de retardo.

Canon Powershot S90
7,5mm (35mm equiv), f2.5, 1/320, ISO 800

Sensibilidad ISO

La cámara tiene un rango de sensibilidades que va de 80 a 1600, más unos modos forzados algo extremos que, la verdad, no he usado. Colocando la ISO en automático, el rango variará entre 80 y 800 en los modos Av y Tv, y 80 y 1600 en los modos automáticos. La buena noticia es que ese ISO automático se ajusta realmente bien a la escena (nada de poner ISO 400 con buena luz, como hacen otras cámaras).

En mi opinión, las fotografías tomadas con la S90 son usables y aceptables hasta ISO 800. Los JPGs salen de la cámara con muy buena calidad y una reducción de ruido no excesivamente agresiva, y los RAW pueden conseguir aún mejor calidad (yo prefiero tener algo de ruido, a tener artefactos causados por la reducción por software), procesados con DPP (el programa de edición fotográfica que Canon facilita con la cámara).

¿Se puede comparar con una réflex moderna? Probablemente no, pero en cualquier caso, una lente estabilizada a 28mm y f2, con un ISO 800 usable, es más de lo que creo que voy a necesitar. ¡Es el equivalente a un f4 a ISO 3200!.

Canon Powershot S90
9,6mm (45mm equiv), f8, 1/160, ISO 80

Otras cosas

La batería no dura mucho, si estamos acostumbrados a la de una réflex, pero sobrevive a un par de salidas fotográficas por el centro de la ciudad, llevando la cámara encendida todo el tiempo, haciendo fotos, viéndolas, y borrando las que salen mal. De todas formas, puedes comprar un par de baterías clónicas por menos de 15€ en ebay (yo ya estoy esperando las mías).

Además de todo esto, la cámara tiene un montón de modos automáticos de escena (¡si usas el modo “nostálgico”, el giro del anillo anterior va desaturando y contrastando la imagen progresivamente!), grabación de vídeo VGA a 30fps (se podían haber estirado un poco más y poner vídeo HD, pero bueno), y algo cercano a un disparo por segundo en ráfaga.

Canon Powershot S90
6mm (28mm equiv), f2.8, 1/160, ISO 80, -1/3EV

¿Es la cámara ideal para fotografía callejera?

No. Probablemente la cámara ideal tendría este mismo tamaño y precio y misma disposición de controles manuales pero con un sensor mayor, objetivos intercambiables luminosísimos y baratos, grabación en RAW, enfoque ultrasónico, visor óptico, etc. Como no existe, nos toca conformarnos con otras opciones, bastante buenas, que ya hay por ahí: Canon S90, Sigma DP1 y DP2, Olympus EP-1 y EP-2, Panasonic Lumix LX3 y GF-1, Leica M8, M9 y X1, Ricoh GR Digital III, etc. Yo he optado por esta S90, eso es todo.

Información adicional

Si quieres conocer más información sobre esta cámara, aquí te dejo algunos enlaces adicionales:

Espero que el análisis (o lo que sea esto) haya sido de vuestro interés. Si tenéis dudas, preguntadlas en los comentarios, que trataré de ayudar en lo que pueda (aunque os adelanto que me negaré en rotundo a hacer mil fotos de todas las focales en todas las ISOs y todos los diafragmas posibles…)

Escrito el 12/12/09 3:10 | 14 comentarios | Archivado en: Fotografía

¿Sobrevivirá la fotografía callejera?

He tratado de escribir algo medio formal en Street Photo, pero creo que está quedando muy personal, así que tal vez por aquí, en la intimidad de mi blog :) , pueda decir esas cuatro cosillas que estoy pensando…

Aunque suene pesimista, a veces pienso que la fotografía callejera va a ir pasando a la historia. Algunos diréis que es una estupidez, viendo la cantidad de gente que se está aficionando a la fotografía en los últimos años con la llegada de lo digital, o viendo la cantidad de aficionados que se van enganchando a servicios como flickr, donde luego se enganchan a la fotografía aún más. Pues sí, eso está muy bien, pero no hablo de fotografía hecha en la calle, sino de Fotografía Callejera, de esa que se escribe con mayúsculas.

Hacer fotos en la calle no está muy bien visto, según parece…

Plántate en una esquina con una enorme cámara de vídeo sobre el hombro y a la gente le parecerá fenomenal ser grabada. Hasta le hará ilusión y tratará de actuar con total naturalidad para no estropear la escena. Plántate en esa misma esquina con una cámara de fotos y te sentirás bastante incómodo por la sensación de estar haciendo algo que a los demás no gusta. ¿Por qué? Y yo qué se… Cosas de la cultura, supongo (esto a algunos les sirve para explicarlo todo, así que a mi también, ea.)

El caso es que a la larga esto influye en la manera en que fotografiamos. Yo a veces me resigno a no poder hacer tal foto que me gustaría, por dar demasiado el cante, y en ocasiones me conformo con disparos medio furtivos, cuyo único valor está en haberlos hecho, y no en su calidad real. Sinceramente, no creo ser el único al que le pasa, ni me creo que todos los fotógrafos callejeros que han hecho una foto completamente inclinada disparando de la cadera realmente la quisieran así. Anda ya. Lo mismo pasa con esas fotos movidas (porque hemos querido hacer click sin parar de caminar), o tomadas desde un ángulo absurdo (porque si me pongo la cámara en la cara se ve). Menos cuentos “hartísticos”. Nos resignamos y punto.

A mi esto me parece triste, pero no sé muy bien como remediarlo. Desde luego, no voy a perder la discreción haciendo fotos (que tanto me ha costado aprender, oye).

Sin embargo, sí pienso que tal vez, además de hacer fotos, debamos tratar de darle buena reputación a este tipo de fotografía. Hablo de saber desmarcar la foto callejera del paparazzismo barato, de hacer la foto por el momento, la gente y la luz, y no por el morbillo de hacer click en medio de la gente. Hablo de asumir todos un código ético que respete a la gente, y que a la larga nos permita ser también respetados. Hablo de tonterías, probablemente.

Nos conformamos con lo fácil.

Hacer una fotografía en la calle está tirado. Hacer una fotografía callejera buena es mucho más difícil. Hacer una fotografía de alguien andando por la calle no dice nada, aburre, se olvida a los 5 minutos. Sin embargo, hacer una foto de una escena compleja, con yuxtaposiciones de varias cosas que capturan tu atención, que cuente cosas o al menos no te deje indiferente, que te haga sonreir o te emocione, que tenga una composición que te dirija la mirada a donde el autor quiera, que tenga cierta complicidad contigo, que esté tomada desde tan cerca que te sientas allí, que tenga buena luz, que refleje algo único, que un segundo antes no existía y un segundo después tampoco, es un mundo aparte.

¿Cuál es el problema? Pues que no puedes planificar esa fotografía. Es imposible. Tienes que tener muchísima suerte, y tienes que ir buscando esa suerte. ¿Qué es lo fácil? Desanimarse, y conformarse con mucho menos. Es mucho más fácil hacer una foto de un sujeto poco interesante con una focal llamativa (angular extremo, teleobjetivo, ojo de pez, 50mm a f1.4…) o un procesado extraño, que buscar una foto de un sujeto interesante con una focal normal y corriente.

¿Cómo se anima uno a seguir buscando eso que parece imposible? No tengo ni idea, pero supongo que lo que hace falta es ver que esa foto perfecta existe, que alguien ya las está haciendo por ahí, y que si él/ella puede, tú también.

Hace tiempo encontré un artículo absolutamente genial sobre qué es la fotografía callejera, y terminaba describiendo más o menos esa foto perfecta. A mi me pone los pelos de punta:

“A juxtaposed moment with the soul of a portait and a dash of abstraction. A portrait within the abstract masses. A finely-balanced moment you can sit back and study while learning something about yourself, the subject, and what it means to be human”.

“Un momento yuxtapuesto con el alma de un retrato y una pizca de abstracción. Un retrato en medio de la masa abstracta. Un momento perfectamente equilibrado con el que te puedes sentar y estudiarlo mientras aprendes algo sobre ti mismo, el sujeto, y lo que significa ser humano“.

¿Y si mientras te estás conformando con ese montón de fotos que se quedan a medio camino te estás perdiendo una foto, sólo una foto, sencillamente perfecta?. Va a haber que currárselo más.

Tener paciencia necesita un tiempo que casi nunca tenemos.

Siempre se dice que para hacer una buena foto callejera hay que tener muchísima paciencia, caminar durante horas un montón de días con todos los sentidos puestos en lo que pasa alrededor de uno, y cruzar los dedos. Sin embargo, yo rara vez dedico más de media hora o una hora a dar una vuelta por el centro de la ciudad cámara en mano. ¿Soy el único raro, o los demás también tenéis cosas que hacer?.

Por si fuera poco, en una ciudad grande, esa hora puede cundir mucho, pero en una ciudad de provincias, como Granada, con menos acción, esa hora no cunde ni la mitad. Y ojo, que no me quejo, que Granada tiene muchísima más vida que otros sitios.

Algo me dice que ese estilo de fotografía “voy-a-dedicar-cuatro-horas-diarias-a-hacer-fotos-callejeras” no es muy frecuente. Lo que hacemos muchos es más bien “dentro-de-dos-semanas-quiero-salir-un-rato-a-hacer-fotos-y-traerme-10-buenas-fotos-en-la-tarjetita”. Si hacemos lo segundo, haremos muchas fotos en la calle, pero pocas fotografías callejeras decentes. Es pura estadística.

¿Se lleva bien la fotografía callejera con las quedadas?

Para los que estamos metidos en grupos de flickr es muy común que de vez en cuando salgamos por ahí en grupo a hacer fotos. A veces esa quedada es de 3 personas, y uno se mueve con libertad, pero otras veces en esa quedada nos juntamos 20 o 30 personas. De las fotos que uno hace ese día, el 90% son fotos de otros haciendo fotos (que a su vez fotografiaban a otros haciendo fotos, en una especie de cruel bucle infinito). El otro 10% son fotos hechas desde una terracita, para probar tal objetivo que ha traído Fulanito, o por probar suerte a ver si sale algo decente, que ya te has terminado la tapa y te vas a volver a casa sin nada para subir a Flickr. :)

A mi me gusta hacer fotos solico, pateándome calles con mis auriculares puestos (y una buena banda sonora), o sin los auriculares siquiera, si veo que voy a estar más atento a lo que ocurra a mi alrededor. Sin embargo, y si salgo una vez cada mucho tiempo, ese día me apetece socializar. ¿Qué hago entonces?. ¿Soy el único al que le falta tiempo, y que cree que más adelante voy a tener aún menos?

La foto callejera no vende mucho.

A mi eso me da igual, que no vendo fotos, pero supongo que muchos fotógrafos profesionales enganchados a la foto callejera terminan dejándola para hacer reportajes de bodas y bautizos, o foto para publicidad, que es lo que les va a dar de comer. Más aún si después de hacer cada foto tienes que perseguir a los fotografiados para que te firmen un documento de cesión de derechos de imagen para poder hacer lucro con ella…

La foto callejera no se lleva bien con las cámaras grandes

Todo el que ha tenido un dinero para gastárselo en la fotografía, por ser ésta su afición, si ha podido, se ha ido a por una réflex con varios objetivos. Las réflex dan buena calidad, pero son grandotas y muy poco discretas. Las compactas son pequeñajas, pero dan mala calidad, no son cómodas de usar en manual y son lentas. Creo que por esta razón, cuando un aficionado ha tratado de hacer fotos callejeras, se ha desanimado pronto.

Ahora parece que algunas compactas (Algunas Ricoh, Sigma DP1 y 2, Lumix LX3, Canon S90 -la mía!!-) y algunas réflex sin espejo (Olympus EP-1, Panasonic GF1) por fin ofrecen lo mejor de ambos mundos, y son más aptas para este tipo de fotografía. En cualquier caso, quien se compra alguna de estas rarezas, generalmente ya es usuario de un equipo más caro, y tal vez no se puede permitir el capricho. (Yo he vendido un objetivo para comprarme la Canon S90).

La fotografía callejera es fea.

Un paisaje bonito es cool, wonderful, awesome, impressive, astonishing, great, mind-blowing, y todos esos adjetivos que hemos aprendido gracias al Explore de flickr. Lo mismo ocurre con un retrato bien iluminado, un gatico, un edificio moderno, un bichucho curioso, etc. Y hasta lo mismo puede ocurrir con una foto hecha en la calle, ojo. Pero hay montones de fotos callejeras buenísimas que son realmente feas, según los esquemas estéticos que se dan por válidos en fotografía. Fotos que jamás pondrías en un álbum, ni en una pared, porque no tienen al sujeto en un tercio de la imagen, porque no son “evocadoras” ni “mágicas”, porque tienen un color sosillo, etc.

Hay fotos malas que son agradables a la vista, aunque no aporten nada. Del mismo modo, hay fotos buenas que son difíciles de ver, que de un vistazo por encima no son agradables. Pero que, si les concedes el espacio o el tiempo que requieren, te descubren un mundo. ¿Qué pasa entonces? Pues que en flickr, o cualquier comunidad muy grande de gente, ese espacio o tiempo no se concede. En determinados contextos, hay que competir por conseguir ese segundo de atención, y eso aquí no encaja.

Resumiendo muchísimo: Conforme más fotografía callejera trato de hacer, más descubro que es difícil, que te pone a prueba continuamente, que es ingrata, que requiere un tiempo y una dedicación que no tengo, y que sólo es valorada por muy poca gente. Y más me engancha. El problema creo que es que lo que a mi me engancha (por pura cabezonería), a otros desanima…

Escrito el 12/09/09 20:33 | 18 comentarios | Archivado en: Fotografía

De la información, internet, el poder, la salud pública y las pamplinas que a veces decimos u oímos

Upcoming

A veces, si uno se fija bien, ve señales alrededor. En cierto modo, es pura magia. Hablo de detalles, más o menos importantes o cercanos, y aparentemente inconexos que, una vez alineados, y si les dedicas un poco de atención, parecen querer decirte algo. Estoy hablando de detalles concretos, de los últimos días:

  • En el máster de Salud Pública, los compañeros decidimos lanzar un blog colectivo, una ventana al mundo para contar cosas, opinar, crear redes y multiplicar otras voces.
  • Yoani Sánchez, bloggera cubana, es secuestrada y agredida, por hablar con libertad en un lugar donde eso no está permitido por los que mandan.
  • Yoani, tras unos días desconectada, decide no callar, y publica fotos de aquellos que le persiguen, que le acosan, que le amenazan.
  • Jose Enrique Cabrero publica un (genial y crítico) artículo sobre la película Luna Nueva. En poco tiempo, se llena de comentarios. Aunque algunos sean interesantes y estén bien escritos, la mayoría, de adolescentes indignadísimas, dan vergüenza ajena por el modo en que están escritos.
  • El blog colectivo permanece casi estático, sin que mucha gente (unos por inexperiencia, otros por desgana, otros por la razón que sea) se anime a participar.
  • Yoani Sánchez lanza, de nuevo en su blog, una serie de preguntas a Raúl Castro, y otra serie a Barack Obama. Obama le responde. Brutal. Se llena de comentarios. Entre algunos especialmente soeces o agresivos, la mayoría (de los 100-200 que leí) están empapados de solidaridad y ganas de libertad. Algunos me ponen la piel de gallina.
  • Tras presentar en el máster de Salud Pública un trabajo sobre las TICs (tecnologías de la información y la comunicación) aplicadas a la Salud, un profesor nos invita a pensar: “¿Qué obtenéis de internet? ¿Y qué le ofrecéis a cambio? ¿Aportáis algo?”.
  • Leo en la revista XL Semanal una entrevista a varios adolescentes españoles de 16 años. Todos menos uno creen estar mejor informados y ser más maduros que sus padres cuando tenían su edad. Todos menos uno demuestran tener poco interés sobre lo que pasa alrededor suyo, de los problemas de la sociedad, de la política. Ese “uno”, que en ambos casos es la misma persona, es la única que no dispone de acceso a internet en casa.
  • El marido de Yoani Sánchez, también periodista, es agredido en Cuba. Además de verlo por internet (twitter sobre todo), lo veo en el telediario.
  • De la gente de mi entorno, muchos no conocen quien es Yoani Sánchez ni lo que ocurrió estos días.

Todo me habla de información, de internet, de poder, de política, de la sociedad, del papel de uno en todo esto, y de las pamplinas a las que nos hemos acostumbrados.

Internet no informa. Las personas informan y se informan. Nos hemos creído que con eso de la globalización de la información sabemos más de todo, y es una patraña. Quienes no abren un periódico en su vida tampoco lo van a abrir en internet. Quienes creen que los inmigrantes son unos invasores lo van a seguir pensando en internet. Por suerte, quienes quieren alzar la voz para gritarle al mundo, crear redes con objetivos comunes, influir, informar con calidad, promover que los demás piensen por sí mismos, denunciar, apoyar una causa, articular cambios, etc, también lo pueden hacer por internet. La información en sí misma no vale nada, pero es la base para analizar críticamente y decidir si buscamos el cambio o nos quedamos como estamos.

Huyamos de la información que distrae. Busquemos la información que empodera. No nos limitemos a buscarla, creémosla.

Creo firmemente en el poder de la sociedad civil, en el poder de las voces de muchos, y en el poder de aquellos con ideas brillantes y el coraje suficiente para dejarse la piel en desarrollarlas y contagiarlas. También creo, y con la misma fuerza, en aquellos que al descubrir esto vibran y lo quieren aprender todo.

Aprendámoslo todo, y ayudemos a que otros lo aprendan todo. Eso, y no otra cosa, es el poder, y personas como Yoani son la prueba viviente.

Escrito el 11/21/09 19:23 | 5 comentarios | Archivado en: Globalización, Política

Descentralizadamente vuestro…

Esto de la web 2.0 es un lío. Uno quiere hablar, patalear, contar tonterías (a veces) y opinar sobre cosas serias (otras veces), y tiene tantos sitios para hacerlo que al final pierde las fuerzas por el camino. Por esa razón, quiero tratar de organizarme, yeah.

¿Cómo hacerlo? Pues aún no se me ocurre del todo (¡agradezco consejos!), pero voy a empezar a dar algunos pasos:

  • Twitter | Poco a poco me he ido acostumbrando a usar este servicio. Al principio no tenía muy claro para qué hacerlo, pero al final le he encontrado su utilidad. Seguiré por aquí, comentando cosas breves, noticias que crea que pueden interesar a otros, y siguiendo a otras personas a las que ya estoy enganchado.
  • Photoblog | Pues nada, para mis fotos. No tiene mucha más ciencia…
  • Flickr | Relegado a un segundo plano fotográficamente hablando, seguiré manteniendo un vínculo con la comunidad, subiendo de vez en cuando algunas de las fotos que publique en el fotoblog, y tratando de no olvidarme mucho del grupo de flickeros granadinos.
  • Tumblr | Hace un par de días abrí uno, y me ha gustado. Por ahora he comenzado usándolo para anotar cuestiones más bien académicas, de las que voy estudiando, de forma bastante personal. Tal vez no tenga mucho interés para gente de fuera, pero supongo que también aprovecharé para dejar enlaces a las cosas (interesantes) que de vez en cuando comente por otros lados.
  • Habemus Salutem | He cogido este blogoblasto colectivo de salud pública con bastantes ganas, aunque aún está por ver si el proyecto saldrá para adelante, si la gente se irá sumando poco a poco, o si somos capaces de darle una identidad común. Si conseguimos que a final de curso el proyecto siga funcionando y tenga calidad, sería maravilloso. Por ahora, creo que es mejor planteárselo como una herramienta de aprendizaje e introducción en el mundillo 2.0 para muchos.
  • Este blog | Con tanta dispersión, ¿qué le dejo al blog principal?. Pues aún no lo tengo muy claro, ni siento la necesidad de escribir por aquí con regularidad. Me da cosa contar cosas personales (antes esto no lo leía ni Perry, pero en el último año comencé a recibir bastantes visitas y me bloqueé un poco -Bastian es un fiero pirata, sí, pero le estresan los acontecimientos sociales-), y las profesionales pueden fluir mejor por el Tumblr. Algo me dice que, por ahora, esto queda como centro logístico del resto de la red, y para alguna cosilla de vez en cuando, si me viene la inspiración.

Sobra decir que no prometo nada. Lo mismo mañana estoy por aquí contando batallitas y dejo que el Tumblr se muera, o me vuelvo un twittero de pro. En cualquier caso, replantearme la situación era la excusa perfecta para actualizar esto y limpiarle las telarañas. :)

Cuídense.

P.d.: Gurús del mundo, inventen ya una herramienta para acabar con “la dispersión del Geek”, que nos va haciendo falta.

Escrito el 11/19/09 20:32 | 1 comentario | Archivado en: Este blog
La foto de las hermanasVeranoTiene un gorro azulPor el asfalto resbala menosAndenes de estación de tren
February 2010
M T W T F S S
« Jan «-»  
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728

    Quédese pasmado dentro o fuera pero cierre la puerta, que hay corriente

    Acerca de este blog

    Entre las inmensidades de internet, un minúsculo rinconcejo, sin más. Sólo espero mantener las ganas de escribir en él de vez en cuando, de aquello sobre lo que me apetezca escribir. Y obviamente, con algunas reminiscencias de Roberts, Bastian y Will, supongo.

    Quiero saber más. Contacto.


    Listado de categorias